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Autos clásicos

Dodge Michigan, conoce la extraña historia del Dart K que Chrysler vendió en Japón

Chrysler vendió un auto con plataforma K en Japón, lástima que no era un Kei car.

Dodge Michigan, conoce la extraña historia del Dart K que Chrysler vendió en Japón

La historia del Dodge Michigan es una de esas rarezas poco conocidas dentro del amplio legado de Chrysler fuera de Estados Unidos. Basado en el Dodge Aries, este modelo no solo busco suerte en países como México -donde fue vendido como Dart K- sino también cruzó océanos hasta llegar a Japón. Pero vayamos por partes, para contar esta interesante historia.

Un poco de contexto y antecedentes

 


Durante los primeros años de la década de los ochenta, Chrysler atravesaba un proceso de reconstrucción bajo el liderazgo de Lee Iacocca, quien impulsó la creación de la llamada plataforma K. Esta arquitectura marcó un parteaguas para la marca al introducir vehículos compactos con motor de cuatro cilindros en línea, 2.2 litros de desplazamiento, tracción delantera y transmisiones manuales de cuatro velocidades o automáticas de tres cambios, una configuración moderna para la época dentro del grupo.

En México, esta familia se comercializó inicialmente como Dodge Dart K, disponible en carrocerías sedán de dos y cuatro puertas, así como guayín. También estaba el Valiant Volare K, su hermano más austero. Después llegaron los lujosos LeBaron, New Yorker, así como el deportivo Magnum. Todos con un motor turbo. Cabe recordar que la plataforma K, fue fundamental para la creación de la minivan.

Los autos K vendieron más de 2 millones de vehículos de 1981 a 1988, y alrededor de 100,000 en su último año, 1989. Inicialmente fueron muy rentables, y Lee Iacocca les atribuyó haber permitido a Chrysler pagar sus préstamos de bancarrota antes de tiempo.

Dodge Michigan llega a Japón

Sin embargo, la historia que resulta más curiosa no ocurrió en México, sino en Japón. Chrysler decidió llevar este mismo producto al mercado japonés bajo el nombre de Dodge Michigan, una versión basada en el Plymouth Reliant 1985, con ligeros ajustes estéticos y prácticamente sin cambios estructurales o mecánicos.

El contexto parecía favorable. Durante los años ochenta, Japón vivía un fuerte auge económico, con un alto poder adquisitivo y una industria automotriz local en plena expansión. Chrysler buscó aprovechar ese momento con el Dodge Michigan, creyendo que tamaño del auto podrían atraer a los compradores japoneses.

En términos de diseño, el Dodge Michigan apenas se diferenciaba del Dodge Aries. Incorporaba direccionales traseras en color ámbar, conservaba la configuración de volante a la izquierda —algo poco común en Japón, pero visto como símbolo de estatus— y mantenía la palanca de cambios al piso. Más allá de eso, las modificaciones fueron mínimas.

La comunicación de Chrysler en Japón describía al Michigan como un auto “forjado en las vastas tierras de América”, con un diseño amigable y un enfoque práctico. Incluso se destacaba de forma explícita que se trataba de la versión japonesa del K-Car, una estrategia que buscaba reforzar su identidad global.

En el apartado mecánico, el Dodge Michigan mantenía el motor 2.2 litros con inyección electrónica, que desarrollaba 94 hp y 122 lb-pie de torque, cifras idénticas a las del modelo vendido en Estados Unidos. Si bien Chrysler presumía su eficiencia de combustible, en Japón este desplazamiento ya se consideraba elevado, pues muchos rivales ofrecían potencias similares con motores más pequeños.

Modelos como Honda Accord, Nissan Violet y Toyota Camry igualaban o superaban al Michigan en desempeño, equipamiento y calidad percibida. A ello se sumó el factor precio. Los costos de importación colocaron al Dodge Michigan en un rango similar al de sedanes medianos de corte casi premium.

El resultado fue predecible: el Dodge Michigan tuvo una presencia testimonial en Japón y pasó prácticamente desapercibido. Hoy, más que un fracaso comercial, representa un interesante capítulo dentro de la historia de Chrysler, y una muestra clara de que un modelo exitoso en México o Estados Unidos no necesariamente lo será en un mercado tan exigente y particular como el japonés.

¿Crees que si este auto se hubiera vendido como Mitsubishi habría tenido más éxito? Solo basta recordar el caso del Toyota Cavalier para encontrar la posible respuesta.

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