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Autos clásicos

Toyota Cavalier, el auto con el que Chevrolet intentó conquistar Japón

La historia detrás de este auto es más compleja de lo que parece.

Toyota Cavalier, el auto con el que Chevrolet intentó conquistar Japón

Tras las crisis del petróleo de 1973, las marcas japonesas incrementaron su popularidad de forma meteórica en Estados Unidos. Es así, que a inicios de los 80s, el gobierno estadounidense establece algunas medidas proteccionistas, donde básicamente se limitaba la importación de autos, y prácticamente obligaba a todo fabricante extranjero (primordialmente japonés) a establecer factorías y acuerdos con algunos de los tres grandes de Detroit.

Lo que se buscaba es que estadounidenses tuvieran acceso a la tecnología y experiencia de los japoneses en la creación de autos pequeños, al mismo tiempo que estos últimos, se beneficiarían el establecer factorías en Estados Unidos. Esto acompañado de una balanza comercial, donde se buscaba aumentar las exportaciones a Japón.

En su infinita arrogancia, los estadounidenses, desaprovecharon la oportunidad, mientras que los japoneses, hicieron todo lo contrario, analizando y estudiando al entonces mercado más grande del mundo, por lo que, tras una breve pausa, volvieron a ganar terreno en Estados Unidos, pero ahora, con la ventaja de producir de forma local. De hecho, en este contexto, nace Lexus.

Por su parte, las exportaciones de Estados Unidos hacia Japón, eran poco menos que anecdóticas, lo cual suponía, un peligro para las alianzas establecidos, incluida aquella que General Motors (GM) y Toyota habían formado desde mediados de los ochenta.

Es así, que, para evitar represalias, el 19 de noviembre de 1993, se firma un acuerdo, en el que prácticamente se le obliga a Toyota a vender el Chevrolet Cavalier fabricado Ohio en Japón a partir de 1996 (era uno de los autos estadounidenses mejor evaluados de aquel entonces), esto en un intento desesperado de contraatacar y ganar terreno en el país asiático.

El Toyota Cavalier tiene el honor de ser el primer auto fabricado por GM con dirección a la derecha, además de ser uno de los primeros automóviles estadounidenses en llegar al mercado japonés cuando arrancó ventas de manera oficial en enero de 1996. Según el plan, Toyota vendería 20,000 unidades al cada año en los 1,083 puntos de ventas que la marca tenía en aquel momento.

El lanzamiento estuvo acompañado por una enorme campaña de marketing, donde se recurrió al cómico George Tokoro, así como un anuncio donde se proyectaba como el “gran jugador americano”, mostrándose en un campo de fútbol americano con la leyenda Welcome Mr. Cavalier” y sí, todo, con el himno estadounidense de fondo. Ego americano, en Japón…

No obstante, la realidad, es que los consumidores no lo aceptaron como se esperaba. Las ventas anuales en Japón alcanzaron un máximo de 11,467 en 1996 y, en general, las ventas totalizaron solo 36,216 entre octubre de 1995 y marzo de 2000, cuando General Motors canceló el acuerdo.

Sin duda, fue un balde de agua fría para GM y es que contrario a lo que podría suponerse, el Toyota Cavalier no era solamente un cambio de logotipos, ya que, en realidad, se habían tomado el tiempo de tratar de adaptarlo al mercado japonés sin perder su esencia estadounidense. Es así, que se distinguía por lo siguiente:

  • Cambio de logotipos
  • Volante a la derecha
  • Pedales más largos
  • Calaveras que cumplían con las regulaciones japonesas (con direccionales en ambar)
  • Nueva tapade combustible plana
  • Salpicaderas delanteras ensanchadas que cubrían los neumáticos
  • Mejores materiales al interior

En cuanto al motor, se recurría a un cuatro cilindros Twin Cam de 2.4 litros el cual era capaz de entregar 150 Hp y estaba siempre acoplado a una transmisión automática de cuatro velocidades. Además, la puesta a punto también se reconfiguró para adaptar al Cavalier a las condiciones de las carreteras japonesas.

Justo, esta configuración “estadounidense” le jugó en contra, ya que se intentó vender al Cavalier como un auto de lujo en Japón, contrario a Norteamérica, donde era un auto familiar compacto. Esto debido a que el tamaño del motor, lo dejaba fuera de los estándares gubernamentales para autos pequeños, redundando en un incremento considerable en el pago de impuestos. Otro, punto en contra fue que el nivel de calidad no estaba a la altura de las expectativas de los clientes.   

Es así, como el Toyota Cavalier fue uno de los últimos intentos “serios” por parte de los estadounidenses de conquistar el mercado japonés ¿Te imaginas si hubieran tenido éxito? Tal vez, hoy, Ford, Chrysler y GM, dominarían Japón y no aleves…

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