Lo que tienes frente a tu pantalla es un Elan, pero no un Lotus, sino un Kia, y como podrás intuir se trata del protagonista de uno de los capítulos automotrices menos conocidos en occidente, pero no por ello menos interesante. Y esta es su historia.
Para entender mejor a este auto tenemos que considerar que su origen se remonta al Lotus Elan M100, un roadster presentado en 1989, desarrollado cuando Lotus ya formaba parte del entorno de General Motors, y que rompía con la tradición de la marca al apostar por tracción delantera en lugar de la clásica propulsión trasera.
El Elan M100 retomaba un nombre histórico dentro de Lotus, pero lo hacía con una filosofía distinta. Bajo el cofre montaba un motor de origen Isuzu, también ligado a GM en ese momento, aunque modificado por la firma de Hethel. A pesar de su buen chasis y comportamiento dinámico, el modelo nunca logró consolidarse comercialmente, por lo que Lotus cesó su producción en 1995.

Ese mismo año, Kia buscaba añadir carácter y emoción a su gama, dominada entonces por vehículos prácticos y de corte familiar. La solución fue adquirir la licencia de producción del Elan, un acuerdo que permitió trasladar el pequeño roadster a Corea del Sur. El primer adelanto fue el Kia KMS-II Concept, presentado en 1995, antes de dar paso al modelo de producción en 1996, ya bajo el nombre Kia Elan.
A nivel de diseño, el Kia Elan se mantenía fiel al trazo original del Lotus. Conservaba la silueta, los faros escamoteables y la configuración de roadster biplaza, aunque introducía cambios puntuales para diferenciarse. La parte trasera adoptó calaveras con diseño propio de Kia, se eliminaron los emblemas británicos y se ajustó ligeramente la altura al suelo, elevándola algunos milímetros para adaptarse a caminos menos perfectos.

El interior también recibió modificaciones discretas. Kia sustituyó botones, mandos e insertos por componentes ya conocidos dentro de su propia gama, buscando una mayor coherencia con el resto de sus productos. El resultado era una cabina sencilla, funcional y claramente enfocada al manejo, sin pretensiones de lujo, pero con una identidad más cercana a la marca coreana que al refinamiento británico original.
El cambio más relevante estaba bajo el cofre. El motor turbo de origen Isuzu del Lotus fue reemplazado por un cuatro cilindros atmosférico de 1.8 litros, proveniente de Mazda, que entregaba 149 hp y 137 lb-pie de torque. Este propulsor se asociaba exclusivamente a una transmisión manual de cinco velocidades, manteniendo la tracción delantera como eje central del planteamiento técnico.

En términos de desempeño, el Kia Elan no pretendía ser un deportivo extremo, pero sí ofrecía cifras respetables para su época. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 7.4 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 220 km/h, apoyado en un peso contenido de apenas 1,070 kilogramos. Su ligereza y buen chasis le permitían una conducción ágil y estable, especialmente en carretera.
Aun así, la experiencia de manejo tenía claros contrastes. Si bien el chasis era uno de sus puntos fuertes, el carácter del motor resultaba más ruidoso que refinado, y la transmisión no destacaba por su rapidez o precisión. La tracción delantera, aunque bien resuelta, también limitaba su potencial frente a rivales con planteamientos más puristas, como el Mazda MX-5.

El Kia Elan (también conocido como Vigato o Roadster) se convirtió en el segundo roadster producido en Corea del Sur, después del Panther Kallista fabricado por SsangYong. Sin embargo, al igual que aquel, su éxito comercial fue limitado. Entre 1996 y 1999 se produjeron cerca de 1,000 unidades, una cifra modesta.