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Motor de arranque: Algún día vas a tener un Peugeot. O soñar con uno

Mejorando mucho en aspectos como fiabilidad y valor de reventa, los Peugeot se han centrado en el diseño como uno de sus valores más importantes

Motor de arranque: Algún día vas a tener un Peugeot. O soñar con uno

La vida de Peugeot en este país no ha sido fácil. Cuando comenzó a operar aquí en 1997, lo hizo de la única manera que pudo, gracias al acuerdo comercial entre México y Chile, donde producía los dos primeros vehículos que nos llegaron: el hatchback 306 y el sedán 405, que tuvieron poco éxito.

En 1999 la situación mejoró con el arribo del subcompacto 206, pero siendo una marca entonces casi exclusivamente volcada al mercado europeo, las exigencias de los caminos latinoamericanos y el casi nulo hábito del mantenimiento preventivo de sus consumidores, comenzaron a cobrar factura en la forma de descomposturas frecuentes, refacciones escasas, de precio elevado y un servicio post venta muy lejos de lo ideal.

La reputación de la marca sufrió mucho. Cuando a principios de la década pasada los franceses finalmente decidieron trabajar en la fiabilidad de sus productos como arma para conquistar mercados emergentes, los problemas empezaron a hacerse excepción y no regla, pero aún eran necesarias otras acciones, más que nada en producto, que vinieron con 3008, 5008 y ahora se refuerzan con 2008, que es una columna más en el robustecimiento de una marca que tiene mucho espacio para crecer en suelo azteca.

El primer crossover de Peugeot, el 3008 modelo 2012, recibió críticas muy favorables de los medios en el país por su manejo, acabados, seguridad y grandes soluciones de diseño interior. Yo fui testigo de su calidad usando una de 2013 a 2018, cuando la cambié por una 5008. Los únicos problemas que tuve con la primera fueron la bomba de gasolina, que falló por usar combustible adulterado y el módulo del Bluetooth, que necesitó ser cambiado en garantía. Con la segunda, ni uno solo. Más asustados con los problemas de los primeros vehículos que confiados en la mejora de los más recientes, los mexicanos no se decidían tanto por sus productos como estos lo hacían por merecer. Al menos hasta 2017.

La belleza conquista

Porque fue en ese año cuando llegaron al país la nueva 3008, que aún se vende aquí, junto con la

5008. Pronto llegará el primer cambio menor de ambos modelos. Además vinieron con motores diesel, que les daba más torque y mucho mejor consumo. Pero lo que realmente terminó por conquistar a los mexicanos, al igual que pasó con todos los países donde se vendió, fue su diseño, tanto exterior como interior.

Tan bien aceptado fue, que ni siquiera sus elevados precios -comparados a los de sus rivales directos- fue motivo para alejar a la gente de sus distribuidores, que comenzaron a experimentar un fenómeno que nunca antes habían vivido: las listas de espera.

3008 y 5008 también comenzaron a revertir un viejo problema de la marca: la reventa. Tanto en cantidad de dinero pagado por ellos como en en el bajo tiempo que tardan en venderse. Esos dos productos son un reflejo de la nueva Peugeot.

Ahora llega la 2008. Su cambio, comparado a su antecesora, es similar al que hubo entre la 3008 actual y la anterior, tanto en virtudes como en precio, principalmente la versión más equipada. El detalle es que llega a un segmento más bajo, de poder adquisitivo ligeramente inferior, donde el precio juega un papel más importante.

Una vez pasada la euforia inicial de los que quieren la novedad en sus cocheras a todo costo, habrá que ver si es viable mantener una camioneta de su tamaño con una versión cuyo precio rebasa los 500 mil pesos, eso en un país en el que muchos aún compran autos “por metro”, como si mayor fuera mejor.

En unos meses más, aunque ya en 2021, llegará la verdadera prueba de fuego con el nuevo 208. El premiado subcompacto vendrá a un segmento aún más sensible al precio y Peugeot sabe que ese es un punto complicado en el diseño de la estrategia de producto para México, más complicado que el segmento de las pickups donde por primera vez estará presente, con el arribo inminente de la Landtrek.

Peugeot vive un nuevo y gran momento bajo la dirección de Igor Dumas y aún falta la consolidación de su alianza con FCA, que hará que ambas sean mucho más competitivas. Los que aún ven a Peugeot como aquella elegante pero débil marca que arribó a finales de los 90 con autos poco competitivos, tendrán que abrir los ojos a una empresa mucho más interesante, sólida y atractiva. Y con esto, ganamos los consumidores.

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