La administración de Donald Trump quiere endurecer las reglas de origen del sector automotriz en Norteamérica y elevar la presión sobre México en la renegociación del T-MEC. Durante las conversaciones realizadas esta semana en Ciudad de México, representantes estadounidenses propusieron aumentar de 75% a 82% el contenido regional requerido para que un vehículo acceda a beneficios arancelarios dentro del acuerdo comercial.
La propuesta también plantea que al menos 50% del valor total del vehículo sea producido específicamente en Estados Unidos, un cambio que modificaría por completo el equilibrio actual de la industria automotriz regional.
De acuerdo con Reuters, la iniciativa fue presentada durante las negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos. Canadá no participó en estas conversaciones y, según las fuentes citadas, la nueva propuesta no contempla una cuota mínima de contenido canadiense.

Actualmente, el T-MEC exige que 75% del contenido de un vehículo provenga de Norteamérica y que entre 40% y 45% de las partes esenciales sean producidas en zonas con salarios altos, principalmente Estados Unidos y Canadá. La nueva postura de Washington eliminaría en la práctica ese balance trilateral y reforzaría el enfoque de “Hecho en Estados Unidos” impulsado por Trump.
La medida podría tener fuertes consecuencias para México, que hoy es uno de los principales exportadores de vehículos hacia Estados Unidos. Marcas como General Motors, Ford Motor Company, Stellantis, BMW y Volkswagen han convertido a México en una plataforma clave de manufactura gracias a sus costos competitivos y tratados comerciales.
Especialistas consideran que elevar las reglas de origen podría obligar a fabricantes a mover parte de su producción hacia Estados Unidos para evitar aranceles. También aumentaría costos de manufactura y presión sobre las cadenas de suministro regionales, en un momento donde la industria enfrenta inversiones multimillonarias en electrificación y nuevas tecnologías.
La renegociación del T-MEC se perfila así como uno de los mayores retos económicos para México rumbo a 2027.