Estados Unidos y México iniciaron formalmente una nueva etapa de negociaciones para modificar el T-MEC, en medio de crecientes tensiones por las reglas de origen automotrices, los aranceles industriales y la presión de Washington para aumentar el contenido estadounidense en los vehículos ensamblados en territorio mexicano.
De acuerdo con información de Reuters, la administración estadounidense busca imponer un porcentaje mínimo de componentes fabricados específicamente en Estados Unidos dentro de autos y camionetas producidos en México. La propuesta marcaría un cambio importante respecto a las reglas actuales del tratado comercial, que hasta ahora privilegian el contenido regional de América del Norte sin distinguir entre países.
Las conversaciones arrancaron este jueves en Ciudad de México y forman parte de tres rondas bilaterales previstas hasta julio. Canadá quedó fuera de esta primera fase de negociaciones, una señal que refleja el endurecimiento de la postura comercial de Washington bajo el nuevo enfoque proteccionista impulsado por la administración Trump.

Actualmente, el T-MEC exige que entre 40% y 45% del valor de los vehículos sea producido en plantas con salarios altos, principalmente en Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la nueva propuesta estadounidense busca elevar la participación directa de la industria norteamericana en componentes clave como motores, transmisiones y chasises.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que las negociaciones buscarán “fortalecer el contenido estadounidense” dentro de las cadenas de suministro regionales. Esto llega en un momento especialmente delicado para la industria automotriz mexicana, que enfrenta además aranceles de 25% a vehículos y autopartes, así como tarifas de 50% al acero, aluminio y cobre.
Otro de los puntos centrales será el acero utilizado en manufactura automotriz. Según Reuters, Washington pretende exigir que el acero beneficiado con trato preferencial bajo el T-MEC sea “fundido y vertido” en América del Norte, cerrando espacios a materiales provenientes de China que actualmente ingresan vía México.
La industria automotriz representa uno de los pilares exportadores del país y depende profundamente de la integración regional. Un endurecimiento excesivo de las reglas de origen podría elevar costos, reducir competitividad y acelerar la relocalización de inversiones hacia Estados Unidos.