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Es Automóvil: Las marcas y la dificultad de mantener su identidad en los autos eléctricos

Las marcas deben de mantener su personalidad y no convertirse en electrodomésticos con ruedas.

Es Automóvil: Las marcas y la dificultad de mantener su identidad en los autos eléctricos

Durante años, el apartado mecánico ha forjado la identidad y reputación de diferentes marcas alrededor del mundo. Ejemplos históricos tenemos muchos. Por ejemplo, si piensas en Dodge, en automático los relacionas al HEMI, Chevrolet con los LS, Mazda con los Wankel, BMW con los seis en línea, Rolls Royce con V12, e incluso, más recientemente, Bugatti con los W16.

Tampoco hay que olvidarse que los Volkswagen y Porsche primigenios fueron concebidos con la filosofía donde tanto el motor bóxer y la propulsión eran posteriores. Ya que estamos en este tema, es imposible imaginarse un Subaru que no cuente con un esquema que combine un propulsor bóxer y el sistema Symmetrical All-Wheel Drive ¿y qué me dices de Audi Quattro?

Sin embargo, desde hace algunos años, hemos visto como muchas marcas han renunciado a su personalidad con tal de sobrevivir. Algunas firmas no sólo renunciaron a mecánicas icónicas o ingresaron a segmentos que antes se consideraban poco menos que un tabú, sino también cayeron en el error, cada vez más común de vender un mismo auto con diferentes logos. No por nada, hoy son muy pocos los autos que aún mantienen una personalidad marcada.

Y a esta crisis de identidad pronto habrá que sumarle un factor y es que la llegada de la electrificación, acentuará más esto. Básicamente, una plataforma eléctrica de última generación puede dar vida a varios vehículos de diferentes categorías con sólo realizar algunos cambios mínimos, siendo la cantidad de motores, potencia y capacidad de batería lo más común.

Hasta el momento, son pocas las propuestas que realmente sobresalen del resto. Uno checa las fichas técnicas y ahora más que nunca vemos como la gestión del esquema mecánico, puesta a punto, diseño exterior, así como la adopción de sistemas de seguridad e infoentretenimiento, serán los principales cambios.  

Un buen ejemplo lo tenemos en el todavía reciente anuncio donde se confirmó que Ford podrá desarrollar su segundo modelo sobre la plataforma eléctrica de Volkswagen (MEB), el cual sería un crossover comercializado únicamente en Europa. Un nuevo pariente surge para la ya de por sí nutrida familia de eléctricos de Škoda, SEAT, CUPRA, Audi, Porsche y tampoco hay que olvidar a JAC y Sol, entre otros.

Los principales grupos automotrices como la alianza Renault–Nissan–Mitsubishi, Grupo Stellantis, General Motors, Ford, así como los conglomerados chinos como SAIC, Geely, Great Wall, sin olvidarse de Tesla, así como diversas startusps, hacen lo propio y es casi un hecho que la industria automotriz caerá en una especie de estandarización.  Después de todo, como lo mencioné, hay que reducir costos y con ello se entablarán más alianzas.

¿Esto quiere decir que pronto todos los autos serán iguales? No necesariamente, ya que como se mencionó cada casa gestionará cada vehículo para tratar de mantenerse firme a su herencia, sólo que ahora más que nunca, esta responsabilidad podría caer en vehículos halo.

Un Taycan ya no se parece en nada a un 911, pero lleva todo el ADN de Porsche. Es casi seguro que próximo STI de Subaru será un cero emisiones. Dodge, ya prepara la llegada del primer muscle car eléctrico del mercado, Rolls Royce pronto estrenará al Spectre e incluso Ferrari, la marca más tradicionalista de todas, más pronto que tarde deberá sumarse a esta tendencia.

Digamos que, en la edad eléctrica, la personalidad que hace única a cada compañía no desaparecerá, sólo se hará más costosa. Aunque es una lástima pensar que un futuro no muy lejano, los consumidores ya no podrán tener la variedad de mecánicas de la actualidad…

*Esta columna expresa el punto de vista del redactor y no necesariamente el posicionamiento de Autocosmos.

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