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Motor de arranque: ¿qué hace que un auto de segmento superior sea mejor?

La diferencia entre conducir un March y un Altima, o un Serie 1 y un Serie 7 no solo radica en el tamaño y precio

Motor de arranque: ¿qué hace que un auto de segmento superior sea mejor?

En algunos casos, los amantes de los autos van por la vida pasando por gamas distintas, segmentos diferentes de coches que van creciendo en la medida que crece también su poder adquisitivo. Con ello va cambiando también la sensación de manejo que cada uno ofrece, pasando de una solución de transporte individual o familiar, hasta algo que nos otorga placer, aplomo, refinamiento. Como la gran mayoría de nosotros no podemos llegar a los límites superiores, nos queda a veces la duda de la real diferencia entre los distintos tipos de coches, lo que en algún momento puede ponernos en duda entre comprar, por ejemplo, un compacto más equipado o un mediano básico. Bueno, depende de gustos y necesidades, pero es sobre esas distintas experiencias de manejo que quiero platicar hoy.

Cuando te haces de un subcompacto como un Renault Kwid o un Nissan March, tienes un auto ágil, económico y ligero. En ciudad será más fácil sortear el tráfico, estacionarse y, si es manual, incluso arrancar rápido. En carretera con un Kwid sufrirás más que con un March en rebases, obviamente, pero ninguno de ellos estará realmente en su hábitat, menos en las rectas, donde un sedán se siente mejor plantado. Y ahí está la primera diferencia importante: hatchbacks son mejores en curvas, sedanes en rectas. Claro, hay excepciones.

Si pasas de un March a un Versa percibirás un auto más sólido, te sientes un poco más seguro, pero ya no será tan simple “serpentear” entre los carriles como antes, tampoco estacionarse. Y, claro, gastarás más gasolina. De Versa a Sentra, o Corolla o Mazda 3, darás un pequeño salto en la misma dirección del aplomo, la sensación de firmeza y robustez, pero ese salto es mucho más marcado cuando vas al siguiente nivel y ya manejas un Camry o un Accord, en ese momento entenderás qué significa la expresión “sensación de coche chico”. Ya dejarás de “flotar” sobre el piso y te encontrarás en territorio sólido, de una calidad de marcha superior, de una dirección más firme y comunicativa, ya estarás en el terreno del refinamiento.

¿Generalista o premium?

Esto ya nos da una idea de qué preferimos, si un compacto “con toda la farmacia” o un mediano con mejor marcha, espacio, silencio, probablemente más potencia. Si la respuesta es “quiero ambos”, entonces hay que ponerle más dinero y caminar hacia la siguiente duda: ¿Generalista equipado o premium básico? La diferencia será similar excepto por el espacio y el prestigio, claro. Con el premium tendrás mejores acabados y aún mayor sensación de aplomo que con un mediano generalista. Para poner en ejemplos claro, en un Serie 3 se maneja mejor que en un Accord o Camry, pero hay menos equipo en las versiones de entrada. También cuestan más, aunque no mucho. Y si de nuevo la respuesta es que se quiere ambos, la solución ya rebasa el millón de pesos.

Dirán: hay premium menos costosos, como A1, A3, Serie 1 o Clase A. Pero hay niveles también ahí. Un A1 es un gran coche, pero no tiene nada que hacer contra un A4 que a su vez no le llega a un A6. Y es en este código postal, el del A6, del Serie 5, del Clase E, donde vive la gama alta, los verdaderos premium. Es solo después de manejar un Clase E que uno entiende que el excelente Clase C no es lo máximo. Lo mismo es válido del E hacia el S. Y dentro de esa categoría no es lo mismo un BMW 745 que un 760. Primero porque el segundo vale casi dos millones de pesos más, y se siente 2 millones de pesos superior. Si cuando compras una Q3 quieres impresionar a tus amigas del gym, cuando usas un A8 estás demostrando a los demás empresarios que estás en su nivel.

¿Más arriba no hay nada? Sí, un territorio sin límites, el Olimpo, donde se habla de exóticos del lujo como Rolls Royce y Bentley o de la velocidad, como Ferrari, Pagani o Bugatti. Ahí ya no se resume en qué puedes pagar, sino en cómo lograste comprar ese primer Koenigsegg Agera que se produjo o el buen gusto con que decoraste el interior de tu Aston Martin.

¿Dónde quisiera estar yo? Sería feliz con un E300 coupé. Y si se vale soñar un poco más, un 911 Turbo para los fines de semana. Por suerte, mi chamba me permite manejarlos eventualmente, sin necesitar pagar por ellos, ni mantenerlos.

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