Prueba de Manejo

Mercedes-Benz GLE 2019 a prueba, festín tecnológico

Como buen Mercedes; es lujosa, cómoda y elegante. Pero también, increíblemente sofisticada

Mercedes-Benz GLE 2019 a prueba, festín tecnológico

Los orígenes de la GLE se remontan a 1998, cuando el modelo se denominaba Clase M. Aquella SUV producto de un desarrollo conjunto con Mitsubishi (compartiendo plataforma con la Montero) había nacido con la intención de reemplazar a la veterana Clase G.

Evidentemente, el mercado se pronunció, Mercedes escuchó y la Clase G sigue vivita y coleando, siendo además el tope de gama de la marca en cuanto a SUVs se refiere.

Sin embargo, la desviación con respecto de la estrategia original no quita que, la Clase M sea una pionera en el mercado de las camionetas de lujo, es anterior a la X5 o la Cayenne. Otro detalle interesante es que en aquel momento, BMW objetó que sus modelos M ya tenían en su nomenclatura la letra M seguida de un número, como M3 por ejemplo, lo que obligó a Mercedes-Benz a denominar en el mercado como ML a las versiones de su camioneta, seguidas del código del motor. Ej, ML320.

En 2015, la nomenclatura de este modelo cambió a GLE; la “G” proveniente de Geländenwagen, que significa vehículo de campo o todo terreno en alemán y la “L” es una liga o link con la letra “E”, que indica que se trata del equivalente de la Clase E en camioneta.   

Mercedes-Benz GLE 450 - trasera

Corazón seis cilindros en línea

Pero lo que hoy nos ocupa es la nueva Mercedes-Benz GLE, en su variante 450, no intentes relacionar ese número al desplazamiento del motor, hace buen rato que no tienen nada que ver. Bajo el cofre tenemos entonces, el nuevo seis en línea de 3.0 litros turbo y es la primera ocasión que podemos echarle el guante al tan anunciado motor que marca el regreso de los motores en línea de seis cilindros para la marca.

La potencia es de 367 hp y 368 lb-pie de torque y además recibe la asistencia de un sistema Mild Hybrid de 48 Volts cuyo motor eléctrico que va montado justo entre el cigüeñal y la transmisión 9G Tronic, aporta 22 hp y 184 lb-pie adicionales que entran en acción justo en los momentos de mayor necesidad, es decir para arrancar, así como recuperaciones y rebases.

Por su parte, La tracción es 4Matic a las cuatro ruedas y cuenta con bloqueo de diferencial por si algún día te ves en la necesidad de sortear obstáculos fuera del camino.

Interior moderno, lujoso e impresionante

Puertas adentro la GLE es simplemente espectacular, domina la escena el sistema MBUX que se compone de dos pantallas HD de 12.3 pulgadas desde donde se despliega cualquier información relacionada ya sea con el vehículo, conectividad, o info – entretenimiento. Evidentemente, el asistente virtual “Hey Mercedes” también está presente, y aunque funciona de manera muy natural, francamente todavía cuesta interactuar con él, sobre todo si lo comparamos con Alexa por ejemplo.

La pantalla del lado derecho es táctil, aunque también se puede controlar mediante el pad ubicado en la consola central que ofrece feedback áptico. Y hay también controles al volante. Dicho de otra manera, la GLE cuenta con múltiples mecánicas para introducir información e interactuar con los ocupantes.

El sistema además es compatible con Apple Carplay y Android Auto, aunque al utilizarlo se percibe un retroceso tremendo en las interfases, es decir, es exageradamente notorio lo mucho que se desaprovecha el MBUX al utilizar Apple o Android, vamos, es como conectar tu Nintendo de 8 Bits a una televisión de 60 pulgadas OLED.

El resto del interior de la Mercedes-Benz GLE está diseñado en torno al MBUX, de eso no queda duda, pero ello no significa que la firma haya descuidado detalle alguno; plásticos, insertos de madera, cuero y aluminio, así como botoneras están cerca de la perfección, tanto por tacto como por funcionalidad.

Obviamente cuenta con todo el equipamiento que podrías esperar, acceso y arranque mediante llave inteligente, climatizador de cuatro zonas, audio Burmester, el Head Up Display más grande del mercado y a color, asientos eléctricos tanto para la primera como para la segunda fila, aunque me sorprendió ver que la unidad de pruebas no traía techo panorámico, aunque me imagino que estará disponible como equipamiento opcional.

Viajar en la segunda fila de asientos es una experiencia de primera clase, el espacio es inmenso, los asientos son completamente ajustables y claro, si pagas por ello, puedes tener un sistema de entretenimiento de 2 pantallas para no solo ver películas, sino también, controlar algunos aspectos de configuración de la GLE.

Sin embargo, la tercera fila de asientos es apta únicamente para niños y habilitarlas significa sacrificar la cajuela prácticamente por completo. Un adulto delgado y de baja estatura podría lograr acomodarse, pero, fuera indispensable utilizar con frecuencia la última fila, lo recomendable sería apuntar a la GLS.

No hace falta un V8

Hace ya buen rato que los motores de seis cilindros evolucionaron lo suficiente como para sustituir en buena medida a las mecánicas V8, alabados sean los turbos. Sin embargo, quedaba esa percepción de que estábamos en la versión de entrada, hacía falta esa sensación de holgura y excedente de poder que solo los motores más grandes podían entregar.

He de confesar que ésta fue mi primera experiencia tras el volante de un Mercedes con el nuevo seis en línea, y tengo que aceptar que me sorprendió y mucho. La entrega de poder es contundente desde abajo y muy progresiva, esto también se debe a la presencia del Mild Hybrid, es increíble la diferencia que logra hacer esa pequeña asistencia eléctrica, ya que elimina por completo no solo el turbolag, sino también actúa como damper reduciendo a cero cualquier tipo de vibración que se pudiera transmitir ya sea por el trabajo mecánico o por el del sistema Start & Stop.

Entonces, el sistema micro híbrido de 48 volts no solo ayuda a mejorar consumo y emisiones (marginalmente por supuesto), sino que trae grandes beneficios en términos de refinamiento o bien, cuando exigimos todo el poder al conjunto mecánico.

Esa sensación de holgura en capacidad de respuesta que siempre entregaron los V8 ya se percibe aquí. Para poner en contexto, en cifras oficiales, hace un 0 – 100 km/h en 5.7 segundos y entrega un rendimiento combinado de 12.1 km/l.

El ajuste de la suspensión es ligeramente más orientado al confort si lo comparamos con la X5, es un pelín más suave, no demasiado y de todas formas se deja llevar al límite transmitiendo total confianza, también gracias a que la dirección es precisa y los frenos son muy potentes. Dicho de otra manera, va bien plantada y con frecuencia te hace olvidar que se trata de un titán de casi 5 metros y más de dos toneladas.

Por otra parte, además de los modos de manejo tradicionales, como: Sport, Eco, Confort, etc. Hay unas áreas temáticas que cambian por completo la información desplegada, iluminación y evidentemente el modo de conducción, con lo cual, la experiencia de conducción cambia por completo. Ejemplo, al seleccionar el modo “viaje”, la iluminación es ligeramente más tenue, el navegador domina el clúster de instrumentos y la información tanto de la pantalla central como del HUD están relacionadas a cuestiones de la ruta y el consumo.

Por otra parte, al seleccionar “Experiencia” la mecánica se cambia a modo Sport, la iluminación es más agresiva y en la pantalla central se pueden ver gráficos sobre potencia, par motor, entrega de torque, etc. Hay también “Aventura, Eficiencia o Lounge” y en cada área la

Conclusión

La Mercedes-Benz GLE es una SUV brillantemente bien ejecutada, su nuevo tren motor es impecable tanto por entrega de potencia, como por refinamiento. Mientras que en el interior logra combinar la modernidad con el lujo como ninguna de sus competidoras, algo no menor, toda vez que hablamos de brillantes oponentes como la BMW X5 o la Porsche Cayenne.

Quizá no sea la que ofrece el manejo más deportivo de su categoría, pero está peligrosamente cerca, mientras que ese balance entre lujo, tecnología que transmite es por lo menos de momento, insuperable.

 

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