Prueba de Manejo

Renault ZOE, ¿cómo es tener un 100% eléctrico en Europa?

Convivimos por varios días con hatchback eléctrico de Renault en la Ciudad Luz

Renault ZOE, ¿cómo es tener un 100% eléctrico en Europa?

No es nuevo para nadie que la alianza Renault – Nissan es el consorcio automotriz que más avances ha logrado en el camino de masificar los autos eléctricos, el reto más grande sin duda está del lado de la autonomía y para mejorarla el problema radica en la tecnología de baterías disponible. Aun así, Nissan con su modelo Leaf ha logrado desplazar cientos de miles de unidades a nivel global y el expertise desarrollado y obtenido en ese modelo ha catalizado la llegada de varios modelos eléctricos tanto para Nissan como para Renault, el NV200 para la primera o para la segunda los Kangoo ZE, Fluence ZE, así como el simpático Twizy que es una propuesta de movilidad urbana interesante con capacidad para dos personas pero que en términos prácticos es más parecido a una scooter que a un auto.

Sin embargo el buque insignia de la gama eléctrica de Renault es el ZOE, un hatchback de diseño distintivo y único, esto quiere decir que a diferencia de los otros modelos que mencionábamos y al igual que el Leaf, no se trata de una variante eléctrica de algún modelo que ya se ofrece con motor de combustión, este es un producto que fue concebido como eléctrico desde el comienzo. La idea era que este exponente de la firma del rombo llegara a los distribuidores del viejo continente con un precio inferior a los 20 mil euros, incluso existen modalidades mixtas en donde el precio baja hasta unos 12 mil más una mensualidad de unos 80 euros para arrendar la batería, lo anterior varía dependiendo el país.

Sus dimensiones son 4,084 mm de largo, por 1,562 mm de alto y 1,730 mm de ancho, es decir muy parecidas al Clio de última generación que dicho sea de acaba de regresar a nuestro mercado en su variante RS. El interior es adecuado para llevar a cuatro ocupantes adultos cómodamente sentados, el quinto tendría que ser de talla pequeña so pena de llevar a tres más o menos apretados. Como sea, para el tipo de calles de Europa el tamaño del ZOE es perfecto, se mueve con agilidad por el tránsito que por lo menos en París es bastante pesado.

El motor es de 88 hp y se alimenta de una inmensa batería de iones de litio con la que anuncia una autonomía de hasta 200 km, aunque la marca informa que en condiciones de conducción reales el rango se ubicaría en unos más conservadores 150 kilómetros. No es un vehículo que nos pegará al asiento al acelerar a fondo,  aunque siempre, tener un motor que entrega el 100% del torque al instante es una bendición, rebasar, incorporarse a una vía rápida o ganar un pequeño espacio antes que otro auto es tarea fácil.

No es la primera vez que convivimos de cerca con un vehículo eléctrico, de hecho ya hemos realizado pruebas a fondo del Nissan Leaf, el BMW i3 y el Renault Twizy, sin embargo sí es la primera vez que lo hacemos por varios días y en una ciudad europea que ha logrado crear un modelo de movilidad no tan dependiente de los autos. Es decir, los parisinos se trasladan, en gran medida ya sea en bicicleta, motocicleta o transporte público, con respecto de las dos primeras opciones solo podemos decir que hay una cultura de respeto por parte de los automovilistas y viceversa, mientras que la última también muy socorrida tiene que ver con una excelente infraestructura y buenas condiciones de seguridad, otro factor importante es que resulta prohibitivamente costoso estacionar un vehículo en las zonas de oficinas y/o turísticas. Aun con lo anterior la transportación urbana en automóvil sigue siendo muy socorrida y necesaria, por lo que las opciones que generan cero emisiones resultan además sumamente atractivas desde el punto de vista ambiental.

Sin embargo este tipo de ciudades entiende la importancia de la adopción de los autos eléctricos y algunos de los retos que como gobierno hay que ayudar a superar. Así como en la actualidad es perfectamente normal ir a cualquier lugar y encontrar gasolineras con mucha frecuencia, es importante crear una red grande de puntos de recarga. En París, por lo menos en la zona céntrica hay estaciones muy cercanas unas de otras (que no significa que sirva a nuestro propósito en particular, más adelante explicaré por qué), muchos estacionamientos tienen disponible lugares reservados para autos eléctricos y existe una infraestructura de Car Sharing llamada AutoLib en donde también se pueden recargar los vehículos (o por lo menos eso vimos, ya que nosotros no intentamos utilizar esos cargadores).

Tras el volante, el ZOE destaca por su habitáculo moderno y bien logrado, aunque los materiales están uno o dos escalones por detrás del Leaf, domina una consola central con un relieve sobre el tablero en donde se concentran: la pantalla táctil con sistema R-Link y los mandos del climatizador, esta solución también la podemos encontrar en otros modelos de la marca como el Clio o el Captur, un SUV pequeño que se rumora también llegará a México en los próximos meses. El Cluster de instrumentos también es una pantalla de gran tamaño y forma rectangular que nos indica velocidad, información de la computadora de viaje y estado de la batería.

Una de las grandes aportaciones de los autos eléctricos es la calidad de marcha que ofrecen, el ZOE que como ya mencionamos anteriormente es del tamaño de un Clio de última generación o para mejor referencia, ligeramente más grande que un Polo o Ibiza ofrece un confort y silencio solo equiparable por los autos del segmento premium. No hay vibraciones, ruidos ni nada que perturbe a los ocupantes, por lo menos no generados por el auto, ya que los ruidos exteriores como claxonazos o frenadas de pánico son perfectamente audibles. De cualquier manera, debido a lo anterior, siempre resulta agradable manejar un eléctrico.

Si bien es cierto, el ZOE demostró ser un perfecto transporte urbano, incluso sin presentar inconvenientes desde el punto de vista de la autonomía, ya que lo utilizamos 3 días en París sin necesidad de cargarlo, al final sigue existiendo esa ansiedad que produce saber que el rango de autonomía no es muy grande (parece más una barrera mental que un problema real). Es difícil de explicar porque las distancias recorridas en términos generales eran pequeñas y aun así esa sensación siempre estuvo presente.

De acuerdo a lo que observamos, el ZOE funcionando en Modo ECO que limita la potencia del motor, climatizador y calefacción sí ofrece una autonomía muy cercana a los 150 kilómetros, si no es que cuidándolo un poco se puede obtener un poco más. En realidad nunca tuvimos problema de batería pero repito, esa ansiedad nunca dejó de estar ahí.

Estaciones de recarga por doquier

Si bien es cierto como comentábamos anteriormente, hay estaciones de recarga por toda la ciudad e incluso el navegador cuenta con una función especial que permite localizar los puntos más cercanos a nosotros, resultó que varias de las estaciones elegidas no eran compatibles con el ZOE, por lo que al momento de seleccionarlas para llegar ahí y recargar, el vehículo emitía un mensaje que advertía esta situación y aconsejaba cambiar los settings de la configuración para poder utilizarla. Como sea nunca entendimos qué había que cambiar y en uno de los casos dejamos conectado con la sorpresa de que a nuestro regreso, la batería no había recargado absolutamente nada.

Conclusión

¿Hace sentido un auto eléctrico en Europa?

Totalmente sí, considerando el supuesto de que todo aquel que adquiere un vehículo 100% eléctrico puede cargar en casa, el ZOE con una toma de 220 volts (la común en Europa) tarda 10 horas en cargar por completo, pero si se opta por un Wall Box, el tiempo baja a cuatro. Adicionalmente existen numerosos puntos de recarga ubicados en estacionamientos, centros comerciales y laborales, por lo que superar la ansiedad de quedarse sin batería no debería ser un problema.

 

 

Manejamos el Renault ZOE en París

Rubén Hoyo recomienda

¿Qué opinas? Cuéntanos