Prueba de Manejo

Manejamos el Nissan Leaf NISMO RC

La versión de carreras del auto eléctrico de la firma nipona

Manejamos el Nissan Leaf NISMO RC

No es novedad que para los apasionados del mundo del automóvil, los conceptos deportivo y ecológico son prácticamente antagónicos y aunque en los últimos meses la electrificación ha empezado a llegar incluso al escalón más alto en la cadena evolutiva de los vehículos, como lo prueban modelos como el nuevo Ferrari LaFerrari, McLaren P1 o Porsche 918 que recurren a planteamientos mecánicos híbridos. Lo cierto es que salvo Tesla, los deportivos puramente eléctricos parecen estar lejos todavía de la masificación.

El Nissan Leaf NISMO RC es un concepto que explora el potencial deportivo de los autos eléctricos, si bien es cierto podemos encontrar algunas similitudes estéticas con el Leaf de producción sobre todo en faros y calaveras, todo lo demás resulta completamente diferente y enfocado en conseguir un efectivo vehículo de competencias, por principio de cuentas es bastante más ancho y bajo que el Leaf convencional y los faldones laterales, difusor frontal e inmenso alerón posterior le confieren una apariencia atlética y atractiva. La suspensión en este caso es de doble horquilla y aunque el motor es el mismo, la potencia es enviada al tren posterior.

Al ingresar al habitáculo nos encontramos con lo mínimo indispensable o incluso todavía menos (no cuenta con palanca de cambios o paletas detrás del volante), un par de asientos de cubo con cinturones de cuatro puntos, el cluster de instrumentos digital con un pequeño recuadro amarillo que sirve para indicar el nivel de carga de las baterías y en la consola central algunos switches para el encendido y otras operaciones básicas.

El uso de piezas de fibra de carbono en puertas, frente e interiores ha permitido disminuir el peso hasta los 933 kilogramos, que es 40% menos en comparación con el auto de producción.

Una vez bien asegurado en el asiento cierro la puerta, que dicho sea de paso pesa tanto como una hoja de papel y con el botón en posición D avanzo hacia el punto de partida del circuito de performance diseñado por Nissan para su espectacular y ambicioso evento Nissan 360. Aunque no es el primer vehículo eléctrico que tengo oportunidad de conducir, sigo sin poder acostumbrarme a la sensación que transmiten al utilizarlos, no se requiera de una marcha para encenderlos, no hay vibraciones, ruido o cambio de velocidades.

Regresando al Leaf NISMO RC, en cuanto recibo luz verde piso el acelerador a fondo y soy proyectado al respaldo del asiento, sin embargo el único ruido que se alcanza a percibir es el de las pequeñas piedras del pavimento golpeando la carrocería (no es fácil procesar esto de un auto de carreras que no hace ruido). Una de las grandes ventajas de los autos eléctricos es su capacidad de aceleración, a diferencia de un motor de combustión que requiere de cierto tiempo para lograr un régimen de giro en el que sea capaz de entregar toda su potencia, los motores eléctricos pueden hacerlo de forma instantánea, tan fácil como es el on/off en una licuadora.

La aceleración de 0-100 km/h toma poco más de seis segundos,  mientras que la velocidad máxima es de 150 km/h, esta última cifra no impresiona la verdad y aunque rápidamente se alcanza buena velocidad, queda la sensación de que se le acaba pronto la potencia, la recta larga llega a su fin y es momento de atacar unas eses rápidas, el NISMO RC es tan ligero y los frenos tan efectivos que me anticipo demasiado, pudiendo frenar mucho más tarde. Sin embargo vuelvo a pisar el acelerador y ese grandioso torque instantáneo me permite recuperar velocidad para acometer la primera curva.

Paso de una a otra curva y nuevamente me doy cuenta que he subestimado al Leaf NISMO RC, podría haber pasado mucho más rápido, el balance es perfecto y el agarre es infinito, tanto así que lo primero que se me vino a la mente fue el vehículo de Automan (aquel programa de televisión ochentero en donde un Lamborghini Countach LP 400 delineado con luces de neón que era generado por un programa de computadora para combatir el crimen era capaz superar curvas de 90° a toda velocidad).

Lo siguiente es una curva lenta que da paso a una recta corta, al llegar a la frenada para volver a doblar a la izquierda y quedar de frente a un par de curvas rápidas ya he podido entender un poco mejor la capacidad del auto e incluso trato de buscar el límite. No tengo éxito y aunque trato de abusar un poco no logro que el Leaf NISMO RC pierda agarre y control, subvire o sobrevire, el bajísimo centro de gravedad  es el responsable.

Al final aceleración es en verdad la menor de sus virtudes, este Leaf NISMO RC es sustancialmente más efectivo y divertido en caminos sinuosos de lo que jamás podría ser en rectas, de lo más divertido que he podido manejar, lo cual resulta sorprendente, toda vez que en este mismo evento hemos podido conducir a Godzilla, es decir el GT-R, así como el costosísimo Juke R un Frankenstein que se vale de la mecánica del antes mencionado GT-R y que prácticamente no comparte nada con el Juke de producción.

De cualquier manera, el Leaf NISMO RC no está exento de las limitaciones que poseen los autos eléctricos y es que la batería de iones de litio solo puede entregar 20 minutos cuando se emplea en condiciones de competencia. Pero una cosa es segura, Nissan ha logrado demostrar que un auto eléctrico puede ser divertidísimo.

 

Nissan Leaf NISMO RC a prueba

Rubén Hoyo, enviado recomienda

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