La empresa anunció que invertirá más de 10 mil millones de dólares en los próximos años para acelerar el despliegue de robotaxis, una estrategia con la que busca consolidar su posición en un mercado que promete transformar por completo el transporte de pasajeros.
La inversión estará enfocada principalmente en participaciones de capital en empresas dedicadas al desarrollo de conducción autónoma, además de respaldar financieramente la operación de flotas y los compromisos relacionados con vehículos. No se trata de fabricar automóviles, sino de convertirse en el socio que permita llevar esta tecnología a una escala comercial.
El anuncio llegó acompañado de resultados financieros mixtos. Aunque Uber superó las expectativas del mercado en reservas brutas durante el segundo trimestre, con 58.02 mil millones de dólares, y registró ingresos por 14.19 mil millones de dólares, su previsión de ganancias para el tercer trimestre quedó ligeramente por debajo de lo esperado por los analistas. La reacción fue inmediata: sus acciones retrocedieron cerca de 5% en las operaciones posteriores al reporte.

Uno de los temas que más llamó la atención fue el futuro de la relación entre Uber y Waymo, la empresa de conducción autónoma de Alphabet. En semanas recientes surgieron versiones que apuntaban a un posible distanciamiento entre ambas compañías, pero el director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, descartó esos rumores y aseguró que la colaboración continuará en ciudades como Austin y Atlanta, mientras la plataforma amplía sus alianzas con otros desarrolladores de vehículos autónomos.
El interés por los robotaxis no es casualidad. Empresas como Waymo ya operan servicios comerciales en algunas ciudades de Estados Unidos, mientras fabricantes tradicionales y nuevas compañías tecnológicas aceleran el desarrollo de sistemas capaces de prescindir del conductor humano.
Durante el trimestre, Uber también destacó un crecimiento sólido impulsado por la demanda en prácticamente todas sus regiones y servicios. Incluso señaló que eventos como la Copa Mundial de la FIFA contribuyeron a incrementar los viajes, además de registrar el mayor número de nuevos usuarios en un periodo comparable de los últimos cinco años.
Si bien la conducción autónoma avanza con rapidez en algunas ciudades estadounidenses, su implementación en países como México. La infraestructura vial, la señalización, la conectividad, el marco regulatorio e incluso la complejidad del tránsito urbano representan obstáculos que deberán resolverse antes de pensar en una adopción masiva.