De acuerdo con Reuters, la empresa Uber volverá a los tribunales en Estados Unidos para enfrentar un segundo juicio por agresión sexual presuntamente cometida por uno de sus conductores. El caso se llevará a cabo en una corte federal en Carolina del Norte y podría marcar el rumbo de más de 3,300 demandas similares que actualmente están agrupadas en litigios federales.
Este nuevo proceso llega después de un revés importante para la compañía en febrero, cuando un jurado en Arizona determinó que un conductor actuó como agente de la plataforma y la hizo responsable por una agresión sexual. En ese caso, la demandante recibió una compensación de 8.5 millones de dólares. Aunque no se otorgaron daños punitivos, el fallo encendió alertas sobre el posible impacto financiero y legal para la empresa.
El juicio en Carolina del Norte es considerado un caso “bellwether”, es decir, un proceso de referencia que ayuda a establecer criterios para resolver otros casos similares. El resultado podría influir directamente en el valor de futuras compensaciones o en un posible acuerdo global.

La demanda actual fue presentada por una mujer que acusa que, al finalizar un viaje en 2019 en Raleigh, el conductor la tocó de forma inapropiada y le hizo una propuesta de carácter sexual. Según su testimonio, logró salir del vehículo y evitar una agresión mayor.
Uber no ha negado que el incidente ocurrió, pero sostiene que no puede ser considerada responsable bajo la legislación local. Su argumento central es que opera como una empresa de software y no como un servicio de transporte tradicional, lo que limitaría su obligación legal de proteger a los pasajeros. Además, insiste en que los conductores son contratistas independientes y no empleados directos.
Este punto ha sido uno de los debates más relevantes para la compañía a nivel global, ya que definir la relación laboral con sus conductores tiene implicaciones legales y económicas importantes.
El caso será supervisado por el juez Charles Breyer, quien también está a cargo del litigio masivo contra la empresa. Mientras tanto, Uber mantiene que continúa invirtiendo en tecnología y políticas de seguridad para prevenir incidentes y apoyar a las víctimas.
El resultado de este juicio podría convertirse en un referente clave para el futuro legal de la compañía.