La Honda Ridgeline está lista para una de las transformaciones más importantes desde su lanzamiento. La marca japonesa reveló el primer adelanto de la tercera generación, un modelo que llegará en 2028 con una propuesta mucho más cercana a una pickup tradicional, respondiendo a las críticas que durante años ha recibido por su origen como SUV.
Desde su debut, la Ridgeline se ha distinguido por utilizar una plataforma monocasco, compartida con la Honda Pilot, una solución que le ha permitido ofrecer un manejo más cómodo, una marcha refinada y un alto nivel de confort. Sin embargo, esa misma configuración también ha generado cuestionamientos, especialmente en mercados como Estados Unidos, donde muchos compradores prefieren pickups con construcción de chasis de largueros por su mayor percepción de resistencia.
Honda prepara una nueva etapa para la Ridgeline
En mayo de 2026, Honda confirmó que la producción de la generación actual concluirá a finales de este año en su planta de Alabama, con el objetivo de concentrar recursos en el desarrollo del nuevo modelo.
La futura Honda Ridgeline 2028 está siendo diseñada en el centro de estilo que la marca tiene en el sur de California, mientras que la ingeniería corre a cargo del equipo de desarrollo en Ohio. Una vez lista para su lanzamiento, también será ensamblada en la planta de Alabama.
Un teaser confirma un diseño mucho más agresivo
Aunque la imagen publicada por Honda muestra pocos detalles, sí permite apreciar cambios importantes en la estética de la pickup.
El teaser deja ver un frente más cuadrado, un cofre de líneas rectas, un parabrisas más vertical y una silueta con proporciones mucho más cercanas a las de una pickup mediana tradicional. Todo apunta a que Honda busca darle una apariencia más robusta y alineada con las expectativas de quienes utilizan este tipo de vehículos tanto para el trabajo como para actividades recreativas.
La comodidad seguirá siendo uno de sus principales atributos
A pesar de este cambio de enfoque, todo indica que la Honda Ridgeline conservará uno de sus principales diferenciadores: un manejo más refinado que el de muchas pickups de tamaño similar.
Su arquitectura monocasco le ha permitido destacar por ofrecer una conducción más parecida a la de un SUV, además de un elevado nivel de confort para el uso diario. Ahora, el reto de Honda será combinar esas cualidades con una imagen más sólida que conecte mejor con los clientes que buscan una pickup con mayor presencia.
Honda busca fortalecer su presencia en el segmento de las pickups
Aunque todavía faltan un par de años para conocer la versión definitiva, el primer adelanto deja claro que Honda está decidida a replantear la identidad de la Ridgeline.
Con un diseño más robusto y proporciones tradicionales, la próxima generación buscará competir con mayor fuerza en uno de los segmentos más importantes del mercado, sin perder el equilibrio entre versatilidad, confort y facilidad de manejo que ha caracterizado al modelo desde su llegada.