Max Verstappen es, sin duda, el mejor piloto del mundo en la actualidad, un hombre que no se rinde y siempre busca llevar al auto al límite. Pero además de sus triunfos en la Fórmula 1, el holandés está empezando a explorar otras categorías del automovilismo deportivo, buscando nuevos retos y Red Bull le puso uno muy interesante en Japón.
Hace unos días Max fue llevado al Circuito de Fuji, una pista que recibió a la Fórmula 1 en 2007 y 2008, para competir contra el experimentado piloto de la serie Super GT, Atsushi Miyake, quien compite en la categoría desde 2020, para dejar el mejor tiempo de vuelta.
Verstappen nunca había corrido en Fuji, y para complicar más el reto, ese día la lluvia fue intensa en la zona (a unos 100 kilómetros de Tokio), por lo que el holandés tuvo que echar mano de todo su talento. El vehículo fue un Nissan Z de la categoría GT500, la estelar de esta serie, con una potencia de 650 caballos de fuerza y un imponente trabajo aerodinámico. Auto que Max tampoco había manejado antes.

Miyake fue el primero en tomar el volante y en su primer giro dejó un tiempo de 1:45.453 minutos, que bajo a 1:44.075 minutos, este fue el tiempo que el piloto de Red Bull Racing tenía que superar.
Tras los ajustes para acomodar el habitáculo al tamaño de Verstappen, el holandés tomó la pista y desde los primeros metros comenzó a buscar los límites, empujó hasta el punto de seguirse de frente en una de las últimas curvas. Tras ello tomó la recta para iniciar el primer giro cronometrado.
La primera vuelta quedó en 1:44.142, apenas 67 décimas por detrás de Miyake, pero lo que hizo en el segundo giro fue impresionante. Apenas en el primer sector, Verstappen ya estaba bajando 920 centésimas al tiempo (casi 1 segundo), para parar al final el cronómetro en 1:42.290 minutos, 1.78 segundos más rápido que el japonés.

"Se estaba volviendo un poco complicado apretar. En mi primera vuelta pensé: 'Puedo hacerlo mejor', luego hice un 42 y entonces empezó a llover de verdad y algunas curvas se volvieron bastante difíciles. Se trataba de acostumbrarse al coche, a cómo acelerar y frenar. La dirección es muy diferente y se siente el agarre de los neumáticos. No puedes cruzar los ríos (de agua) en línea recta porque las curvas no te lo permiten. Fue una experiencia genial. Así que la próxima vez será con pista seca", afirmó Verstappen.
Tras esta muestra de talento, el holandés viajó de regreso a Europa, para correr por primera vez las 24 Horas de Nürburgring (16-17 de mayo), a los mandos de un Mercedes-AMG GT3 de la categoría SP9, donde junto a Daniel Juncadella, Lucas Auer y Jules Gounon, buscará la victoria absoluta de la carrera.

Max Verstappen doma un Super GT