La marca española SEAT celebra 25 años de presencia en México. La marca española llegó oficialmente en 2001 como parte del Grupo Volkswagen. Desde entonces, la firma se posicionó como una marca enfocada en diseño juvenil, enfoque deportivo y equipamiento tecnológico, consolidando modelos dentro del segmento de autos compactos y subcompactos ¿Recuerdas cuál era el slogan de la marca en aquellos ayeres? Sí, era: Auto Emoción.
En este cuarto de siglo, el SEAT Ibiza se ha mantenido como uno de los pilares comerciales por su accesibilidad y estilo, mientras que el SEAT León, introducido poco después de la llegada de la marca, ha sido fundamental en volumen de ventas y posicionamiento dentro del segmento compacto. Ambos modelos han sido parte central del crecimiento de la marca en el país.
Como parte de la conmemoración, la marca presentó en México los nuevos SEAT Ibiza 2026 y SEAT Arona 2026. Sin embargo, uno de los momentos más relevantes del evento fue la exhibición de un vehículo histórico que marcó la identidad de la compañía en Europa: el SEAT 600.

Producido entre 1957 y 1973 bajo licencia de Fiat, el 600 fue desarrollado a partir del Fiat 600 original diseñado por el ingeniero italiano Dante Giacosa. En España, este modelo se convirtió en símbolo del llamado milagro económico, al facilitar el acceso al automóvil a la clase media durante los años sesenta. Fue conocido popularmente como “Seiscientos”, “Pelotilla” o “Seílla”, y representó una etapa clave en la motorización del país.
La unidad mostrada en México correspondía a la versión 600 D. Montaba un motor de 767 centímetros cúbicos colocado en posición trasera, con una potencia de 25 HP y tanque de combustible de 30 litros. Alcanzaba una velocidad máxima de 108 km/h y registraba un consumo promedio de 14.3 km/l. Cifras modestas bajo estándares actuales, pero representativas para su época.
En términos técnicos, contaba con transmisión manual de cuatro velocidades. La suspensión delantera era independiente con ballesta transversal y amortiguadores telescópicos, mientras que atrás utilizaba brazos semitirados con muelles helicoidales y amortiguadores telescópicos. Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas. Uno de sus rasgos más recordados eran las puertas con apertura tipo “suicida”, además de los desafíos de refrigeración derivados de su configuración mecánica trasera.

A 25 años de su llegada a México, SEAT combina su portafolio actual —con propuestas como Ibiza y Arona 2026— con un legado que incluye modelos históricos como el 600. La exhibición del 600 D no solo funcionó como pieza de colección, sino como recordatorio de una etapa clave en la historia de la industria automotriz española y del desarrollo de la movilidad accesible en Europa.
Además de Ibiza, León y Arona, otros modelos de SEAT que han dejado huella en el país han sido: Toledo, Córdoba, Alhambra, Altea, Exeo y por supuesto, más recientemente Ateca y Tarraco. Finalmente cuéntanos ¿Has tenido un auto de esta firma española?