Después de más de tres años de espera, el Apollo Evo finalmente pasó de la etapa conceptual a la producción, consolidándose como uno de los hiperautos más extremos del mundo. Eso sí, su exclusividad es absoluta: solo se fabricarán 10 unidades, todas pensadas exclusivamente para uso en pista, lo que lo convierte en una pieza prácticamente inalcanzable incluso dentro del segmento más radical.
El Evo fue desarrollado sobre un monocasco de fibra de carbono que pesa apenas 165 kilos, lo que representa una reducción del 10% frente al Intensa Emozione y un aumento del 15% en la rigidez estructural. Esta base ultraligera permite que el conjunto completo se mantenga en torno a los 1,300 kilos, una cifra clave para sus prestaciones y comportamiento dinámico.

En el apartado de diseño y aerodinámica, el Apollo Evo no deja indiferente a nadie. Incorpora iluminación LED con firmas muy marcadas, una gran toma de aire en el techo y un difusor trasero sobredimensionado, acompañado por un alerón activo capaz de generar hasta 1,300 kilos de carga aerodinámica a 320 km/h. Rueda sobre neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 R, con rines de 20 pulgadas adelante y 21 atrás, pensados para exprimir cada curva.
El interior sigue una filosofía purista. Apollo eliminó todo elemento innecesario, al punto de que el tablero funciona como parte estructural del chasis. La disposición de los controles responde a una lógica enfocada en la conducción en pista, priorizando la ergonomía y la respuesta inmediata por encima del confort tradicional.

Bajo el cofre se encuentra un V12 atmosférico de 6.3 litros, de origen Ferrari, que entrega 800 hp y 765 Nm de torque, gestionados por una transmisión secuencial de seis cambios. Gracias a esta configuración, el Apollo Evo acelera de 0 a 100 km/h en 2.7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 335 km/h.
Cada unidad tendrá un precio estimado de 3.5 millones de dólares antes de impuestos, con entregas previstas para la primera mitad de 2026.