El Centurion Mk 13 no es solo un tanque: es un pedazo de historia militar sobre orugas. Este ejemplar de 1962, uno de los últimos desarrollos del célebre blindado británico, acaba de reaparecer en el mercado estadounidense tras una vida digna de museo y colección privada.
El vehículo perteneció durante años a la Military Vehicle Technology Foundation de Jacques Littlefield, uno de los coleccionistas más respetados del mundo. Tras su fallecimiento en 2009, el tanque fue vendido en 2014 y posteriormente exhibido en el House of Tanks Museum, en Wichita, Kansas. Con el cierre del museo, pasó a manos del actual vendedor, quien lo ofrece en Zion, Illinois, acompañado de una simple factura de venta.

Bajo su carrocería verde y negra, con visibles signos de uso y corrosión, late un imponente motor Rolls-Royce Meteor Mk IVB V12 de 27 litros. Este propulsor, derivado del legendario Merlin aeronáutico, desarrolla 650 caballos y se combina con una transmisión Merritt-Brown de cinco marchas hacia adelante y dos reversas, enviando la potencia directamente a las orugas de 24 pulgadas de ancho.
El armamento principal es un cañón Royal Ordnance L7A2 de 105 mm, desmilitarizado mediante cortes en el tubo y el anillo del arma, pero conservado como elemento histórico. La torreta cuenta con giro asistido, múltiples periscopios y espacio para comandante, artillero y cargador, mientras que el conductor se ubica al frente izquierdo con instrumentación completa y mandos originales.

Desarrollado desde 1943 para corregir las debilidades detectadas en el norte de África, el Centurion combinó movilidad, potencia de fuego y blindaje pesado. Se fabricaron poco más de 4,400 unidades hasta 1962, y su servicio activo se extendió hasta los años ochenta.
Este Mk 13 fue adjudicado en subasta en Bring a Trailer por 130,000 dólares (2.3 millones de pesos mexicanos), confirmando que incluso en el mundo de los vehículos históricos extremos, la leyenda sigue teniendo precio.
