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Prueba de Manejo

Chevrolet Camaro 2016, manejamos el Millenial Muscle Car en Estados Unidos

Probamos durante muchos kilometros la sexta generación del eterno rival del Mustang

Chevrolet Camaro 2016, manejamos el Millenial Muscle Car en Estados Unidos

Antecedentes

En los años de los sesenta nace la definición “Muscle Cars” en los Estados Unidos. Se trataba de autos digamos comunes y corrientes, principalmente Coupés, que poco a poco fueron ganado poder y mejores prestaciones pero sin llegar a los niveles de los deportivos.

Todas las marcas se avocaron en tener un vehículo que tuviera esas características. Ford, Chevrolet y algunos otros tristemente olvidados como el AMC Javelin, o el Pontiac GTO (que fue el primero en ser llamado un Muscle Car) crearon una emblemática competencia, a la que se sumó en 1970 Chrysler, presentando el Dodge Challenger.

Desde que Ford había presentado el Mustang en 1964 los ingenieros de General Motors se pusieron a trabajar en el competidor del Mustang, cuyas características conquistaron desde el primer día a los compradores habidos de un coche emocionante (aunque fuera para ir al trabajo o al supermercado).

El proyecto de General Motors inicialmente se llamó internamente XP-836, luego el nombre cambió a Pantera y finalmente fue presentado como Chevrolet Camaro, pero… ¿Qué quiere decir Camaro? Según los libros de la historia del vehículo nos cuentan que Camaro es una palabra que hace relación a un Camarada. La historia cuenta que Camaro significa COMPAÑERO en inglés o en francés (cosa que es falsa, ya que amigo o camarada en inglés se dice “comrade” y en francés”camarade”). En pocas palabras CAMARO no tiene una traducción específica en inglés ni en francés, pero es parte de una linda historia que ya es una tradición. Entonces la palabra Camaro significa Camaro y punto.

El primer Camaro nace ante la luz pública en 1966 como modelo 1967 y está en producción hasta 1969.

La segunda generación se devela en 1970 y la producción finaliza en 1981.

La tercera generación es presentada en 1982 y está disponible hasta 1992.

La cuarta generación (La menos agraciada de todas) se presenta en 1993 y en el 2002 cesa su producción. General Motors decide aniquilar el nombre Camaro (y sus derivados de Pontiac también).

La quinta generación renace en 2010 bajo el concepto “Retro” en inmediatamente encuentra un lugar en el gusto del consumidor.

 

Los Millenians Muscle Cars

Tras la reaparición del Mustang en el Siglo 21, específicamente en el 2004 con un concepto retro, los otros dos gigantes automotrices de Detroit –Chrysler y GM- reaccionaron creando un competidor para el “Pony” de la marca del óvalo y se pusieron a trabajar en modelos también con diseño retro. El Dodge Challenger vio la luz en 2008, y por último el Chevrolet Camaro, renació con aspecto sesentero en 2010.

Hacia el final de la primera década del Siglo XXI la rivalidad de fines de los 60 volvió a cobrar vigencia y empezaron las odiosas comparaciones entre los tres deportivos accesibles de las marcas estadounidenses, El Mustang de Ford inmediatamente se posicionó como el rey del segmento, el modelo retro era completamente reminiscente en sus formas a los modelos de los primeros años. Reminiscente también era el manejo, ya que la suspensión trasera era de eje rígido. El Challenger aunque parecido en formas, fue demasiado grande y pese a que desde su lanzamiento ha tenido buenas ventas y muchos fanáticos, nunca se le consideró un rival directo del Mustang.

El Chevrolet Camaro si fue considerado desde su presentación en el 2010 como un rival frontal al Mustang del nuevo milenio –dadas sus dimensiones y capacidades-, y como su desarrollo demoró más de seis años con relación al Mustang, las soluciones mecánicas eran mejores en el Camaro 2010, empezando por la suspensión trasera independiente, que hacía que el Camaro fuera el “Muscle Car Moderno” con el mejor desempeño mecánico disponible en el mercado.

Ford reaccionó y el año pasado lanzó la sexta generación del emblemático coupé y nos dió la noticia que ese nuevo Mustang sería un vehículo global, o sea que se vendería en todo el mundo y que utilizaría un motor sobrealimentado de cuatro cilindros además de las mecánicas tradicionales de seis y ocho cilindros en V.

Pues bien la rivalidad vuelve a ponerse a tono y justamente un año después de que Ford hiciera la rimbombante presentación del Mustang de Sexta generación, Chevrolet hace lo propio, develando la sexta generación del Camaro, y para sorpresa de todos lo hace también con tres ofertas de propulsores, que constará de… ¡Adivinaron, un motor Turbo de cuatro cilindros además de dos motores de… ¡Adivinaron otra vez…! De seis y ocho cilindros en V.

 

Aquí nuestras primeras impresiones con el modelo 2016, de la sexta generación del “Camarada” Compañero y Amigo.

Tuvimos la oportunidad de convivir con las versiónes tope de gama, el SS V8 y el LT V6 por más de 700 kilómetros y recorrimos las carreteras de cuatro estados de la Unión Americana. Nuestro recorrido empezó en Lincoln, Nebraska y terminó en Minneapolis, Minnesota, en el primer recorrido manejamos el SS que porta un motor V8 de 6.2 litros (el mismo que usa el Corvette) de aspiración natural y que entrega 455 hp y unas deliciosas 455 Lb-pie de torque, que pueden presionar contra el respaldo a los ocupantes en un buen acelerón y llevarnos de 0 a 100 km/ h en 4.3 segundos. Nuestra versión de prueba contaba con una transmisión manual de seis cambios –que siendo honestos nadie comprará- pues todo el mundo escogerá la automática de ocho cambiós que además de que es más cómoda en el tránsito citadino hace del Camaro un auto más rápido, aunque ustedes no lo crean.

Tras el volante se tiene la oportunidad de conocer cada centímetro que nos rodea y la interacción con el vehículo durante un camino largo –como en este caso- es mucho mejor, uno conoce de primera mano detalles que quizá parecerían insignificantes. Por ejemplo ¿cuánto se tarda el desempañador en hacer su trabajo? ¿qué tan buena es la visibilidad, la velocidad de respuesta, la ergonomía y un largo etc.

Lo que es una realidad es que en el diseño interior los estilistas de GM se pusieron las pilas ya que los acabados todos son muy buenos, la calidad de los materiales está a la altura y aunque los enrases no son perfectos como en un coche alemán, son muy buenos.

La caja manual de seis cambios y un descomunal V8 nos invitan a hacer algunas locuras como el circular a más de 120 millas por hora (200 km/h) en algún tramo desértico del estado de Iowa, rogando no encontrarnos un policía.

El desempeño es notable y aunque el modelo 2016 es un poco más pequeño, la ergonomía en las plazas delanteras es perfecta y la visibilidad hacia delante es buena, aunque la sensación que da el diseño y corte del parabrisas me hace imaginar que tengo puesto el casco de un Stromstropper. La visibilidad en los cuartos traseros laterales es inexistente, para realizar maniobras de estacionamiento hay que usar la cámara de reversa, los espejos retrovisores y tener mucha fe para no pegarle a nada.

Pese a tener un motor tan grande el consumo de combustible puede ser no descomunal, si se cuida el pedal de acelerador.

Los temas de conectividad e información a bordo son primordiales, cuenta MyLink y además con CarPlay de Apple, Bluetooth, SIRI y que además el Camaro en sus versiones tope de gama ofrece un WIFI, y puede funcionar como “HotSpot” para que los usuarios no consuman megas de sus planes de datos (aunque hay que pagar una cuota extra por el uso de OnStar 4G LTE).

El Camaro V6 que manejamos por un buen tramo lluvioso de más de 300 kilómetros en la última parte del recorrido porta un motor más contenido, de 3.6 litros que entrega una potencia de 335 hp y una fuerza de torque de 284 Lb-pie, con las mismas amenidades del V8 SS y también con caja manual de seis cambios. Nuestro LT (V6) tenía vestiduras de tela, armónicas y cómodas. También estaba equipado con el sistema Onstar 4G LTE con WiFi para los ocupantes.

 

Conclusión

Manejamos mucho ambas versiones, si bien en 700 kilómetros se conoce muy bien el comportamiento de un vehículo, el hacerlo en caminos tan perfectos le resta un poco de “sensibilidad” a la experiencia, lo que es claro es que el rumbo que está tomando GM y sus marcas, dando un enfoque de novedad y calidad en sus productos, la cual había descuidado un poco y por lo menos en la Sexta generación del Camaro se nota cuidó al extremo.

Ya tendremos oportunidad de convivir con este producto en los primeros meses del 2016, ojalá los ejecutivos de la filial de México decidan traer también la versión de cuatro cilindros turbocargada, para hacerle competencia real y frontal al Ford Mustang EcoBoost que ya está presente en el mercado mexicano.

No se revelaron aun precios para México, pero especulamos que serán muy parecidos a los que hoy ofrece la gama de Camaro 2015.

 

 

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