Volkswagen Polo Sportline 2018 a prueba
31/07/2017 Reportes de Manejo

Volkswagen Polo Sportline 2018 a prueba

Un extraordinario conjunto motor - transmisión es su mejor argumento

Es cierto que Volkswagen ya presentó la nueva generación de su exitoso Polo, la sexta iteración del modelo adopta la nueva plataforma MQB A0 (misma del nuevo Ibiza 2018), así como mecánicas TSI de última generación de 1.0 y 1.5 litros de desplazamiento y por si fuera poco tecnología de seguridad y conectividad de última hornada.

Sin embargo el Polo de sexta generación apenas está arribando a Europa y aunque es un hecho que llegará a muchos mercados, en donde casi podemos asegurar que el nuestro está incluido. La estrategia de manufactura de Volkswagen juega un papel fundamental para determinar los tiempos de llegada de este nuevo vehículo a los distintos países.

A México llegaría desde Brasil, por lo que falta que la fábrica en el país carioca efectúe todas las adecuaciones para poder ensamblar vehículos MQB. Huelga comentar que el proyecto de adecuación no es menor, puesto que además del ya citado Polo, de dicha instalación también saldrá una nueva SUV Pequeña conocida hasta ahora como T-Roc que competirá con productos como Honda HR-V, Chevrolet Trax y un larguísimo etc.

Entonces, para efectos del mercado mexicano, el Volkswagen Polo que hoy nos ocupa se seguirá comercializando por un buen tiempo.

Precio: $259,990 pesos

¿Sportline?

Lo que distingue al Polo Sportline del resto de la gama es el motor, se trata del ya conocido 1.2 litros TSI de 105 hp y 129 lb-pie de torque que se acopla a una transmisión DSG de siete velocidades. Otros cambios notables son los rines de aluminio de 16”, de diseño exclusivo. Asimismo, también resalta la altura con respecto del piso, que es mayor en comparación con el Polo que venía de España, esto debido a que al ser fabricado en la India está adaptado para mercados emergentes como el nuestro que sufren de calles en mal estado.

Interior

Puertas adentro nos encontramos con materiales duros al tacto con una calidad de ensamble adecuada y acorde a lo que se acostumbra en el segmento. Sin embargo, el volante que está forrado en cuero y es multifunción presume de un tacto muy agradable.

Por lo demás, encontramos un interior con el equipamiento justo, siendo lo más destacable el aire acondicionado que es automático de una zona. Se extrañan otros elementos como faros automáticos o arranque mediante llave inteligente, que es algo que sí encontramos en algunos modelos de la competencia.

En cuanto a la practicidad, el Polo Sportline queda a deber, ya que la ausencia de una consola central en toda forma penaliza bastante, hay pocos espacios para guardar objetos y los portavasos están en una posición incómoda para meter una bebida, más aun si la palanca está en posición P.

Hablando del sistema de de info – entretenimiento la pantalla táctil de 5” ya es pequeña para los estándares actuales y aunque cuenta con interfaz Bluetooth con streaming audio, puerto USB, Aux in y el tradicional en VW puerto SD se extrañan prestaciones más modernas como Apple Carplay o Android Auto.

Pasando a la banca posterior hay que decir que el espacio es algo reducido, se nota bastante la diferencia en comparación con su hermano sedán el Vento que al tener mayor distancia entre ejes, ofrece mejor espacio para los ocupantes posteriores. Sin embargo, gracias a que se pueden meter bien los pies debajo de los asientos frontales, un adulto de talla media viajará cómodo. Eso sí con poco espacio para las rodillas. Resalta también que atrás no encontramos prácticamente ninguna amenidad, ya sean tomacorrientes de 12v, salidas de aire acondicionado o puertos USB. Solamente en el piso un portavasos plegable que se percibe corriente y frágil.

Manejo

Tras el volante, el Polo Sportline brilla gracias al pequeño 1.2 TSI que como he manifestado en todas las aplicaciones del grupo en que lo he podido manejar (Ibiza, Toledo y obviamente el Polo), es un motor sobresaliente y más aún cuando va acoplado a la DSG de 7 velocidades, entregando un balance ideal entre agilidad y eficiencia.

La entrega del motor es excelente, casi no hay turbolag gracias a que se trata de una turbina muy pequeña, por lo que hay buena respuesta desde bajo régimen de giro y se mantiene constante conforme el motor sube de vueltas. 105 hp pueden parecer pocos, pero aquí lo importante es el torque y es que 129 lb-pie es una cifra más que adecuada y si a esto le sumamos la disponibilidad desde muy abajo, nos da como resultado un auto de reacciones alegres.

La capacidad de respuesta en recuperaciones e incorporaciones a vías rápidas también es muy buena, sin embargo al salir a carretera y superar los 120 km/h, el pequeño propulsor muestra pérdida de empuje, por lo que en velocidades crucero frecuentemente nos encontraremos ante la necesidad de rebajar una marcha para mantener el ritmo. No es nada grave, pero si hay que destacar la orientación más citadina que tiene el Polo.

Adicionalmente, el Polo es más que un gran motor, este pequeño Volkswagen se planta bien y transmite confianza para entrar a caminos con curvas. En cuanto a la capacidad de frenado, no me pareció que fuera deficiente considerando que los traseros son de tambor, habría que ver si con el vehículo cargado a toda su capacidad la efectividad del sistema de frenos disminuye, pero sinceramente creo que habría que abusar demasiado.

Hablando de los consumos, Volkswagen promete una cifra combinada de 18.9 km/l y aunque debo decir que es muy optimista, el Polo Sportline sí es un auto muy eficiente, por lo que debieras poder lograr números cercanos a los 15 km/l. Claro está que si prefieres explotar ese lado alegre y correlón que tiene, el consumo se incrementará rápidamente.

¿Y la seguridad?

Un tópico que causa escozor en marcas de gran volumen como VW, Nissan o Chevrolet cuando hablamos de sus modelos más accesibles es el de la seguridad. En el caso del Polo Sportline es grato encontrar elementos como el Control de Estabilidad y de Tracción que se suman a otros que ya acostumbra la firma como los frenos ABS y las bolsas frontales.

Y aunque aplaudo la presencia del ESP que sinceramente creo más importante que las bolsas de aire ya que mientras esta tecnología sirve para evitar un impacto, las bolsas fueron diseñadas para proteger cuando ya hemos chocado, el Polo nos queda a deber las bolsas laterales y de cortina.

Conclusión

El Polo Sportline es un subcompacto que destaca por su conjunto motor – transmisión, que aunado a un chasis bien afinado, da como resultado un vehículo de manejo gratificante y divertido al tiempo que cuida bastante los consumos. Adicionalmente no demanda sacrificios de ningún tipo gracias la buena altura contra el piso y adecuado perfil de los neumáticos.

Por otro lado, en materia de info – entretenimiento está lejos de ofrecer las últimas tecnologías, el interior no es el más funcional y en cuanto a seguridad queda a deber bolsas laterales y de cortina, por lo que bien podemos decir que se trata de una propuesta un polarizada. Mientras que aquellos que privilegien el manejo y la respuesta del motor lo amarán, aquellos que se enfoquen más en la practicidad y aspectos como la conectividad no lo considerarán como opción de compra.

Adicionalmente está el precio que es algo elevado, ya que por 20 mil pesos adicionales el comprador puede acceder a un Golf, que es más espacioso, potente, con mayor equipamiento de seguridad y emplea una plataforma actual y de última generación. Y si bien, veinte mil pesos no es un monto menor, cuando lo trasladamos a un financiamiento de 48 meses, estamos hablando de menos de 420 pesos al mes.

 

Galería Volkswagen Polo Sportline 2018

Volkswagen Polo Sportline 2018

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