La iniciativa para convertir en permanente la prohibición de vehículos chinos en Estados Unidos tendrá que esperar al menos una semana más. Los senadores Bernie Moreno, republicano por Ohio, y Elissa Slotkin, demócrata por Michigan, decidieron aplazar el procedimiento acelerado con el que buscaban llevar el proyecto directamente a una aprobación del Senado.
La decisión responde a las dudas planteadas por el senador republicano Rand Paul, cuyo respaldo resulta necesario para utilizar el procedimiento de consentimiento unánime. Moreno y Slotkin prevén continuar las conversaciones durante el fin de semana y la próxima semana con la intención de destrabar el proyecto.
La iniciativa, denominada Connected Vehicle Security Act of 2026, busca convertir en ley las restricciones que actualmente impiden la entrada de vehículos chinos al mercado estadounidense y ampliar las prohibiciones hacia software, hardware y tecnologías conectadas vinculadas con China.
El proyecto avanzó de manera unánime en el Comité de Comercio del Senado en julio y, de acuerdo con sus impulsores, cuenta actualmente con el respaldo de 51 senadores. La Cámara de Representantes también acumula más de 100 copatrocinadores para una versión similar.

El presidente Donald Trump se reunió este jueves con el presidente chino Xi Jinping en Washington, mientras la posibilidad de permitir que fabricantes chinos produzcan vehículos dentro de Estados Unidos ha generado posiciones encontradas.
A principios de septiembre, Trump declaró que estaría dispuesto a aceptar que empresas automotrices chinas construyan vehículos en territorio estadounidense. Días después, fabricantes, proveedores y distribuidores pidieron mantener cerrada la puerta a la venta, importación o producción de vehículos chinos en el país.
Otro punto de discusión es la participación accionaria china en fabricantes que actualmente operan en Estados Unidos. El proyecto contempla restricciones para compañías con una participación superior a 15% de entidades chinas. Esa disposición podría afectar a Mercedes-Benz, debido a que inversionistas chinos poseen cerca de 20% de la compañía.
Moreno ha señalado que Mercedes-Benz tendría hasta 2030 para cumplir con el requisito y que podrían existir mecanismos de excepción. El caso muestra que la iniciativa no solamente tendría consecuencias para fabricantes chinos, sino también para compañías internacionales con participación de capital procedente de China.
Por ahora, la votación queda pendiente. Moreno dijo que espera conseguir la aprobación del Senado la próxima semana, mientras el proyecto continúa avanzando en la Cámara de Representantes.