El Grupo Volkswagen sigue con el agua hasta el cuello, por ello su CEO y presidente, Oliver Blume, presentó Zukunftsplan 2030, un agresivo plan de reestructura, para salvar a la compañía y regresarla en los próximos años a números negros, mientras que SEAT quedó en un limbo bastante extraño.
“La marca SEAT sigue siendo una parte importante de SEAT S.A. y cuenta con una hoja de ruta de producto clara para los próximos años. La compañía continuará con los lanzamientos y actualizaciones de producto ya previstos, incluida la introducción de versiones mild-hybrid del Ibiza y el Arona prevista para 2027.
“Sin embargo, más allá del ciclo de producto actual, el futuro de la marca SEAT sigue analizándose.
“En el contexto actual, con una regulación cada vez más exigente, el coste de la electrificación y la inversión necesaria para desarrollar una nueva generación de modelos eléctricos, hacen que este análisis para seguir invirtiendo en la marca SEAT sea cada vez más complejo”, comentó la firma española en un comunicado.
La salida más sencilla “lo estamos analizando” y así no alborotamos a sindicatos, gobiernos locales, ni hacemos que la gente deje de comprar nuestros autos.

Por el otro lado, Blume logró que se aprobara un recorte de personal de 100,000 puestos de trabajo, al tiempo que se van a reconfigurar los portafolios de producto de cada marca, para reducirlos en un 50% y también hacer 75% menor la complejidad de versiones, esto último, de cara a 2034.
Otro gran problema que tiene la compañía es el exceso de capacidad productiva, que se calcula en unas 500,000 unidades anuales de más, por lo que las instalaciones de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm, siguen teniendo su futuro en consideración y pudiera irse cerrando de forma escalonada ente 2031 y 2034.
También se reducirán las participaciones del grupo y los negocios secundarios que no sean rentables, para llevar el dinero a lo que sí va a dejar beneficios y ayudará a sanear las finanzas.
Finalmente, habrá una inversión de 135,000 millones de euros entre 2027 y 2031, para Investigación y Desarrollo de futuros modelos, teniendo en mente el avance de la electrificación.
Tras el anuncio de la aprobación de este plan de rescate, las acciones del Grupo Volkswagen subieron 6.5%, hasta 81.85 euros por acción.
