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BYD podría aprovechar tensión comercial con Estados Unidos para entrar a Canadá

BYD habría preguntado por la planta de Stellantis en Brampton, Canadá, inactiva desde 2023 y afectada por el conflicto arancelario con EE.UU.

BYD podría aprovechar tensión comercial con Estados Unidos para entrar a Canadá

La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá podría terminar modificando el mapa de la industria automotriz norteamericana, pues en medio de las tensiones por los nuevos aranceles, BYD habría mostrado interés en la planta de ensamblaje de Stellantis en Brampton, Ontario, una instalación que permanece inactiva desde finales de 2023.

De acuerdo con información de Automotive News, el alcalde de Brampton, Patrick Brown, aseguró que el fabricante chino preguntó por la fábrica hace aproximadamente seis meses. Cebe recordar que, la planta fue detenida inicialmente para una modernización y estaba destinada a producir la próxima generación del Jeep Compass. Sin embargo, Stellantis frenó posteriormente ese proyecto ante las dificultades que los aranceles estadounidenses introdujeron en el negocio.

La situación también ayuda a explicar por qué el Compass destinado al mercado estadounidense continúa utilizando su segunda generación, presentada hace cerca de una década. Mientras tanto, la producción norteamericana de esta SUV fue trasladada a la planta de Stellantis en Belvidere, Illinois, donde está previsto que comience en 2027.

BYD consecionario

¿BYD busca una puerta de entrada a Canadá?

Para BYD, la planta de Brampton podría representar una oportunidad para ampliar su presencia en Canadá, especialmente después de que el país flexibilizara el acceso a vehículos eléctricos fabricados en China. Un acuerdo reciente permite importar hasta 49,000 eléctricos chinos al año con un arancel reducido del 6,1 %.

Por su parte, Tesla ya está aprovechando este escenario con unidades del Model 3 fabricadas en Shanghái, que permiten ofrecer un precio de entrada más competitivo frente a las versiones producidas en Estados Unidos.

No obstante, el interés de la marca por Brampton no estaría necesariamente relacionado con la fabricación de automóviles, ya que la compañía también habría planteado utilizar las instalaciones para producir autobuses eléctricos, un negocio que ya conoce: actualmente fabrica este tipo de vehículos en Lancaster, California, destinados, entre otros clientes, a agencias de transporte público, universidades y servicios de movilidad vinculados con Disneyland Resort.

La armadora china no sería la única compañía que ha puesto atención en la instalación. Leapmotor también habría estudiado la posibilidad de utilizarla para ensamblar vehículos a partir de kits de piezas fabricadas principalmente en China. Este modelo requeriría menos empleo local que una producción completa y podría generar oposición del sindicato Unifor.

Además, empresas canadienses del sector defensa, como Roshel Inc. y Dominion Dynamics, han mostrado interés por la planta, según el alcalde Brown.

BYD

El empleo, otro factor decisivo

La posible llegada de un fabricante chino pone sobre la mesa una cuestión que va más allá de la estrategia comercial: qué empresa puede recuperar la actividad y preservar los puestos de trabajo de Brampton.

Mientras Estados Unidos mantiene fuertes barreras para los vehículos fabricados en China, Canadá busca atraer nuevas inversiones para su industria. El embajador estadounidense en el país ya ha advertido que los automóviles fabricados en el país asiático no podrán cruzar la frontera estadounidense.

Por ahora, la planta continúa parada y su futuro dependerá de si Stellantis encuentra un nuevo uso para las instalaciones o si alguno de los potenciales inversores, entre ellos BYD, consigue convertir esta fábrica inactiva en un nuevo punto de producción para el mercado canadiense.

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