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Prueba de Manejo

KIA EV3 a prueba: así se maneja el SUV eléctrico fabricado en México

El KIA EV3 llegó para competir en uno de los segmentos más interesantes del mercado eléctrico. Lo manejamos a fondo para conocer su comportamiento.

KIA EV3 a prueba: así se maneja el SUV eléctrico fabricado en México

7:00 de la mañana.

Monterrey todavía no termina de despertar y nosotros ya estamos frente al KIA EV3 intentando descubrir algo: ¿Qué tan lejos puede llegar sin dejarlo solo en un recorrido corto?

Para descubrirlo trazamos una ruta de poco más de 500 kilómetros para que el auto luzca sus mejores atributos.

La meta, llegar a San Antonio, Texas.

Maletas en cajuela, acomodamos el asiento, conectamos el teléfono, seleccionamos el destino en el navegador con la play list correcta.

Ahora sí empieza la experiencia.

La primera parte del road trip es salir de Monterrey, los primeros kilómetros sirven para familiarizarnos con el EV3.

La posición de manejo se encuentra rápido. El volante tiene buen ajuste y el asiento permite encontrar una postura cómoda sin demasiadas complicaciones. Frente a nosotros, las pantallas concentran buena parte de la información, mientras que los principales mandos quedan donde uno espera encontrarlos.

Nada de esto parece particularmente importante hasta que sabes que vas a pasar buena parte del día manejando.

Tomamos carretera y el tráfico comienza a desaparecer, que mejor momento que subir el volumen y disfrutar del sistema de audio firmado por Harman Kardon.

El EV3 acelera como esperas de un eléctrico: pisas y la respuesta llega inmediatamente, pero sin esa sensación de estar en una montaña rusa. Después de los primeros kilómetros deja de ser algo en lo que piensas.

La dirección tiene un peso agradable y el auto mantiene bien la trayectoria. No tienes que estar corrigiendo constantemente y la suspensión filtra bien las irregularidades.

El EV3 empieza a hacer algo que en una prueba corta no puedes evaluar realmente: volverse transparente. Eso, para un auto que pretende ser una alternativa para el uso diario y también para viajar, es un gran comienzo.

Después de las primeras horas de manejo los kilómetros comienzan a caer y este eléctrico mantiene el mismo comportamiento, aquí aparecen esos detalles que sólo descubres después de varias horas detrás del volante: confort, la posición del volante, insonorización, la facilidad para utilizar las asistencias de conducción y qué tanto trabajo tienes que hacer para mantener un ritmo constante.

El punto a favor de un eléctrico, no hay vibraciones ni cambios de velocidad asociados a una transmisión convencional. Lo que queda es el ruido de las llantas, el viento y todo aquello que normalmente queda escondido detrás del sonido de un motor, en una prueba corta quizá ni siquiera lo notas, pero después de tres horas, sí.

La entrega es inmediata, pero dosificada, gracias a esto permite realizar incorporaciones, adelantar o ganar velocidad sin tener que pensar demasiado en cómo hacerlo. Su comportamiento encaja muy bien en autopista.

Después de 4 horas de manejo, pisamos Nuevo Laredo y es momento de cruzar la frontera, el paisaje cambia, y también cambia nuestra atención sobre el consumo, casi 300 kilómetros. El tablero nos recuerda algo que en un auto de combustión normalmente no ocupa tanto espacio mental: la energía disponible.

El EV3 EX utiliza una batería de 58.3 kWh y anuncia hasta 436 kilómetros de autonomía WLTP. La SXL lleva una batería de 81.4 kWh y llega hasta 605 kilómetros bajo el mismo ciclo. Nuestra unidad corresponde a la versión de mayor capacidad.

Aquí es donde la conversación toma otro sentido, porque cuando tienes por delante cientos de kilómetros, cada decisión… velocidad, climatización, tráfico, viento, empieza a formar parte de la estrategia y esta, no es una prueba de laboratorio. Estamos intentando llegar.

Cruzamos la frontera en el puente Lincoln Juárez y seguimos hacia San Antonio.

Del otro lado, ya en Estados Unidos, la carretera se abre y el ritmo cambia, aquí podemos mantener velocidades constantes durante largos periodos, el KIA EV3 demuestra otra de sus características.

No es un SUV que te pida ir rápido, aunque siempre está listo para hacerlo. De hecho, mientras más kilómetros acumulamos, más evidente resulta que su fuerte está en la facilidad con la que puedes llevarlo.

La suspensión privilegia el confort y la dirección no busca transmitir una sensación deportiva, después de cuatro o cinco horas manejando, empiezas a agradecer que el auto no esté intentando demostrarte nada.

Poco más de 100 kilómetros después de cruzar la frontera, es momento de realizar una pausa, que dice más que una ficha técnica, bajas del auto, estiras las piernas, tomas algo y, casi sin darte cuenta, aquí es cuando empiezas a dimensionar el recorrido.

Aprovechamos la pausa para cargar nuestro auto, recuperamos el 65% de nuestra carga en aproximadamente 30 minutos, el KIA EV3 llega a nuestro mercado con puerto de carga NACS, el mismo que ofrece la red de carga Tesla.

Es momento de retomar el recorrido, ya dentro de la cabina lo último que quieres es tener que volver a adaptarte al asiento, al volante o a los controles, en este EV3 simplemente continúas. La posición que habías encontrado sigue funcionando y los sistemas de asistencia vuelven a hacer su parte.

Después de varias horas, el habitáculo deja de ser simplemente el lugar desde donde manejas, aquí comienzas a utilizarlo, guardas cosas, buscas dónde poner el teléfono, tomas agua, cambias de música y empiezas a notar qué tan fácil resulta convivir con el auto, el EV3 tiene esa lógica de SUV compacto que aprovecha bien su espacio.

No se siente como un vehículo diseñado alrededor de una batería a la que después tuvieron que encontrarle un lugar, en un viaje largo eso ayuda, porque la comodidad no depende únicamente del asiento del conductor, también está en lo que sucede alrededor.

En un viaje de tantas horas ya no estás pensando en la pantalla, en el diseño del tablero ni en cómo responde el acelerador. Estás escuchando música, hablando con tu acompañante y viendo cómo aparecen los kilómetros en el navegador, y justo ahí es cuando un auto puede reprobar o aprobar una prueba de carretera.

Después de poco más de 500 kilómetros, la posición de manejo sigue siendo cómoda, el ruido no se vuelve molesto y las asistencias hacen más llevadero el trayecto, en el EV3, la respuesta general fue favorable. Cabe mencionar que nuestro ritmo de manejo osciló entre los 100 y 130 km/h con tres ocupantes, maletas y el aire acondicionado encendido todo el tiempo.

El auto mantiene una marcha estable y predecible. No requiere grandes esfuerzos para llevarlo por autopista y sus sistemas de asistencia ayudan especialmente cuando el tráfico se vuelve monótono.

No transforma nueve horas de carretera en tres. Eso ningún auto puede hacerlo, pero sí consigue que el trayecto sea llevadero.

San Antonio aparece en el parabrisas

Después de aproximadamente 8 horas desde que tomamos el volante en Monterrey, finalmente llegamos a San Antonio.

Apagamos el auto y es momento de descansar.

El KIA EV3 tiene un argumento que pocos eléctricos pueden presumir en México: se fabrica en la planta de KIA en Pesquería, Nuevo León, convirtiéndose en el primer modelo 100% eléctrico de la marca fabricado en nuestro país.

En México está disponible en dos versiones: EX, con un precio de $689,700, y SXL con un precio de $767,700.

Hay autos que después de una prueba larga te dejan hablando de su motor, otros de su suspensión y algunos de sus prestaciones. La mayor virtud del KIA EV3 está en lo fácil que resulta hacer kilómetros con él. Es cómodo, estable, silencioso y suficientemente rápido para moverse con soltura en carretera.

Después de esta prueba, ese es precisamente el argumento que más peso tiene para considerarlo como una opción de compra.

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