La controversia en torno al Ferrari Luce, el primer vehículo 100% eléctrico de la marca de Maranello, sumó un nuevo capítulo esta semana. Apenas unos días después de que Bloomberg publicara un reportaje asegurando que Ferrari estaría utilizando la compra del Luce como una especie de “prueba de lealtad” para sus clientes más exclusivos, la compañía salió a desmentir públicamente esa versión. Ahora, apenas un día después de esas declaraciones, Ferrari anunció la salida de Enrico Galliera, su director global de Marketing y Comercial, una coincidencia temporal que inevitablemente alimentará las especulaciones alrededor del modelo más polémico de la historia reciente del Cavallino Rampante.
La historia comenzó cuando Bloomberg aseguró, citando a coleccionistas, inversionistas y personas cercanas a la red comercial de Ferrari, que la compra del Luce podría ayudar a los clientes a mantener o mejorar su posición dentro del tradicional sistema de asignación de vehículos exclusivos de la marca. Según el reporte, algunos compradores interpretaron que adquirir el eléctrico de aproximadamente 550,000 euros (10.9 millones de pesos aprox.) podría facilitar el acceso a futuras ediciones limitadas o modelos únicos.

La teoría no resultaba descabellada para quienes conocen el funcionamiento de Ferrari. Desde hace décadas, la marca privilegia a clientes recurrentes al momento de asignar vehículos de producción limitada como ocurrió con modelos emblemáticos del pasado. En otras palabras, la fidelidad siempre ha sido una moneda de cambio valiosa en Maranello.
Sin embargo, el problema surgió porque el Luce no es un Ferrari convencional. Su diseño, desarrollado con la participación del estudio LoveFrom de Jony Ive, ha dividido opiniones desde su presentación. Las críticas en redes sociales y medios especializados no tardaron en aparecer, cuestionando tanto su estética como la decisión de Ferrari de adentrarse en el segmento de los eléctricos puros.
Ante el creciente ruido mediático, Enrico Galliera decidió responder. Durante una presentación de producto realizada la semana pasada negó categóricamente que Ferrari estuviera obligando a sus clientes a comprar un Luce para acceder a futuros modelos especiales.
“Sería un gran error”, afirmó el ejecutivo. Según Galliera, una estrategia de ese tipo generaría compradores insatisfechos que podrían revender rápidamente el vehículo, dañando su valor residual y creando “embajadores negativos” para un producto que Ferrari necesita consolidar en el mercado.
El directivo insistió en que la instrucción a la red de concesionarios era exactamente la contraria: asegurarse de que quienes ordenaran un Luce realmente quisieran el vehículo y no lo adquirieran simplemente para ganar puntos dentro del ecosistema Ferrari.

Las declaraciones parecían destinadas a cerrar el debate. Sin embargo, este 23 de junio Ferrari sorprendió al anunciar que Galliera dejará su puesto como Chief Marketing & Commercial Officer a partir del 1 de julio. Su lugar será ocupado por Massimiliano Di Silvestre, hasta ahora presidente y director general de BMW Group Italia.
La compañía aseguró que la decisión había sido comunicada con anterioridad y que Galliera, tras más de 16 años en Ferrari, había decidido emprender una nueva etapa profesional. El propio Benedetto Vigna, director ejecutivo de Ferrari, agradeció públicamente la contribución del ejecutivo al crecimiento global de la marca.
No existe ninguna evidencia que vincule la salida de Galliera con la polémica del Luce. Ferrari fue clara al señalar que se trata de una decisión tomada tiempo atrás. Sin embargo, la cercanía entre ambos acontecimientos resulta, cuando menos, incómoda para la narrativa corporativa.
La situación refleja los desafíos que enfrenta Ferrari con su primer eléctrico. Aunque Vigna asegura que el modelo ha despertado interés entre clientes actuales y nuevos compradores, el Luce sigue siendo observado con escepticismo por parte de una comunidad de entusiastas acostumbrada a asociar la marca con motores V8 y V12 de combustión.
Paradójicamente, el éxito comercial del Luce podría depender menos de sus cifras de ventas y más de su capacidad para convencer a los ferraristas tradicionales de que la electrificación también puede formar parte del ADN de Maranello. Mientras tanto, la sucesión en el área comercial llega en el peor momento posible para disipar rumores. Puede tratarse simplemente de una coincidencia. Pero en el exclusivo universo Ferrari, donde cada movimiento es analizado al detalle, las coincidencias rara vez pasan desapercibidas.