El Congreso de Estados Unidos se encuentra trabajando en una nueva ley que podría dejar fuera del mercado automovilístico de este país a Mercedes-Benz.
La nueva legislación bipartidista hablaría sobre las intenciones de limitar la participación china en el sector automotriz de nuestro país vecino, repercutiendo directamente en la firma alemana, a menos que se reforme o que su mayor accionista de la marca venda su participación, así lo dieron a conocer medios locales como Bloomberg.
El proyecto se llama Ley de Modernización de Vehículos Automotores de 2026, con la que se prohibiría a los fabricantes de automóviles que tengan “cualquier interés accionario directo o indirecto por parte de un gobierno extranjero adversario” —como China—, importar, vender o fabricar vehículos para su venta en Estados Unidos.
Ante esta premisa, recordemos que el mayor accionista individual de Mercedes-Benz es el fabricante automotriz estatal chino BAIC, conocido anteriormente como Beijing Automotive Industrial Corp., la cual tiene una participación del 9.98%. Además, su segundo mayor accionista es el multimillonario chino Li Shufu, fundador y presidente de Geely. En conjunto poseen el 19.67% de las acciones.

Algunas fuentes anónimas entrevistadas por CNBC citaron áreas grises en la nueva ley que, dependiendo de cómo se interpreten, podría prohibir que Mercedes-Benz opere en Estados Unidos.
El proyecto de ley surge en un momento en que los legisladores republicanos y demócratas buscan impedir que los fabricantes de automóviles chinos se consoliden en el mercado estadounidense, pese a que la propiedad china ya se encuentra presente en algunas regiones de la industria automotriz mundial.
Cabe señalar que, esta legislación fue patrocinada por el presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, Brett Guthrie, republicano por Kentucky. La iniciativa actualmente se encuentra en la Cámara y no cuenta con una versión equivalente en el Senado. En el documento se incluyen exenciones para las empresas respaldadas por China, pero no si son propiedad directa o indirecta del gobierno chino.
De manera particular, la exención sería para aquellas armadoras que hayan producido vehículos de pasajeros en Estados Unidos durante al menos 5 años, antes del 1 de enero de 2026. Sin embargo, este beneficio no se puede aplicar a empresas con “cualquier participación accionaria, directa, de un gobierno extranjero adversario”, es decir, China, Rusia y Corea del Norte.
En ese sentido, aquellas empresas que tengan este tipo de propiedad no podrán fabricar, vender o importar vehículos a EE.UU. durante cinco años a partir de la entrada en vigor de la legislación.
Otros fabricantes que estarían en riesgo son Lotus y Karma Automotive.
Esta medida se suma a las restricciones recientemente promulgadas sobre la importación y venta de vehículos conectados con software, procedentes de países como China a partir de los modelos 2027, así como de hardware a partir del modelo 2030.