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¿Compraste un SEV en México? Abren taller autorizado en CDMX, pero con condiciones estrictas

Este centro no es una agencia ni tiene relación con los contratos de compraventa originales; su función es únicamente técnica.

¿Compraste un SEV en México? Abren taller autorizado en CDMX, pero con condiciones estrictas

Por si no te habías percatado, desde el año pasado SEV, la división de movilidad de Grupo Solarever que inició operaciones en nuestro país en 2022, se marchó de México, sin avisarle a absolutamente nadie y eso incluye a los miles de clientes que adquirieron uno de sus autos eléctricos, mismos que de pronto quedaron completamente abandonados a su suerte.

Sin ningún concesionario abierto en territorio nacional que pueda brindar algún respaldo o servicio postventa, simple y sencillamente, los clientes de SEV E-Nat, E-Tus, E-Wan o Friday, quedaron con la incertidumbre de que pasará con su inversión.

Tras la presión, el pasado 28 de abril, la marca emitió un comunicado donde, con el objetivo de tranquilizar a sus exclientes, anunció la apertura de un taller de servicio autorizado en la Ciudad de México para diagnósticos y mantenimientos correctivos. Sin embargo, hay ciertas condiciones que se deben de cumplir.

Lo primero es que el usuario debe entender es que este centro de atención, cuya ubicación o razón social no fue dada a conocer, no es una agencia. Se trata de un taller externo e independiente que no tiene relación con los contratos de compraventa celebrados anteriormente. Esto significa que cualquier promesa comercial hecha por los vendedores originales —como servicios incluidos, bonificaciones o seguros— no tiene validez en esta nueva etapa. El taller operará con sus propios costos, los cuales deben ser liquidados por el cliente tras una autorización previa.

En el apartado mecánico y de mantenimiento, la situación es compleja. El taller se limita a la ejecución técnica especializada, pero se deslinda de fallas preexistentes, defectos de fabricación de origen o problemas derivados del software y configuraciones del fabricante. Para un auto eléctrico, donde el software es el corazón del sistema, esta limitación representa un punto crítico para la tranquilidad del propietario.

El tema de las refacciones es, quizá, el mayor desafío. SEV reconoce abiertamente que la disponibilidad de piezas es limitada y que muchas deberán ser importadas. Bajo este esquema, el usuario está obligado a pagar las refacciones por adelantado, sin que exista una garantía real sobre los tiempos de entrega, ya que ni la marca ni el taller se hacen responsables por retrasos logísticos o demoras en la aduana.

Para quienes esperan hacer válida su garantía, el proceso será minucioso. El taller no tiene la facultad de autorizar o rechazar estas solicitudes; actúa simplemente como un ejecutor técnico. Cada caso será evaluado individualmente por SEV, basándose en el historial del vehículo y su uso. Aunque mencionan que considerarán "situaciones extraordinarias" debido a la falta de infraestructura previa, esto queda totalmente a discreción de la empresa.

La seguridad y la operatividad de los vehículos SEV dependen ahora de un modelo que la propia marca define como "transitorio" y en "proceso de consolidación”. Al solicitar el servicio, el dueño acepta liberar a SEV y al centro técnico de cualquier obligación que no esté expresamente escrita en este nuevo documento de términos y condiciones, lo que limita considerablemente el margen de maniobra legal del consumidor.

A pesar de que se ha habilitado un número de WhatsApp (56 1444 5363) para agendar citas, el servicio está centralizado en la capital del país. Aunque el comunicado menciona que próximamente se informará sobre nuevos puntos en otras ciudades, hoy por hoy, los usuarios del interior de la República enfrentan el costo adicional de trasladar sus unidades hasta la CDMX para cualquier intervención técnica oficial.

Desde una perspectiva económica, el valor de reventa de estas unidades se ve fuertemente afectado. Sin una red de agencias sólida y con un esquema de mantenimiento que depende de terceros, el precio de mercado de un SEV usado difícilmente podrá competir. Los propietarios deben considerar que los servicios gratuitos prometidos al momento de la compra se han esfumado, y ahora cada diagnóstico tendrá un costo determinado directamente por el prestador externo.

¿Luz al final del camino para los clientes de SEV o solo una acción superficial para ganar tiempo y evitar acciones legales?

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