El gobierno de México impulsa una estrategia para reducir el uso de efectivo en gasolineras, con el objetivo de migrar gradualmente hacia pagos digitales a partir de 2026. La medida no implica una prohibición inmediata, pero sí un cambio estructural en la forma en que se realizan las transacciones en estaciones de servicio.
El plan contempla una implementación progresiva. En una primera etapa se han introducido incentivos para fomentar el uso de medios electrónicos, como la reducción de comisiones en pagos con tarjeta y beneficios para consumidores que utilicen plataformas digitales. Entre las herramientas promovidas se encuentra CoDi, el sistema de pagos electrónicos desarrollado por el Banco de México.
Autoridades han señalado que el objetivo es iniciar una fase más amplia hacia septiembre de 2026, en la que los pagos digitales podrían convertirse en el método predominante en gasolineras y casetas. Esta transición responde a la necesidad de mejorar la trazabilidad de las operaciones, reducir el uso de efectivo y fortalecer el control fiscal en el sector energético.

Actualmente, una parte relevante de las transacciones en estaciones de servicio aún se realiza en efectivo. Esto plantea desafíos para la implementación del nuevo esquema, especialmente en regiones con menor acceso a servicios financieros. El gobierno ha reconocido la necesidad de ampliar la inclusión financiera para evitar afectaciones a usuarios que no cuentan con tarjetas bancarias o acceso a plataformas digitales.
Entre los argumentos a favor del cambio se encuentra la reducción de riesgos asociados al manejo de efectivo, como robos y errores operativos. También se busca disminuir costos relacionados con la gestión de dinero físico y mejorar la transparencia en la venta de combustibles.
Sin embargo, la propuesta ha generado cuestionamientos. Especialistas advierten que una transición acelerada podría afectar a sectores que dependen del efectivo, como transportistas y consumidores en zonas rurales. También existen preocupaciones sobre la dependencia tecnológica y posibles fallas en sistemas de pago.
A nivel internacional, la digitalización de pagos en estaciones de servicio avanza en distintos mercados. Países con alta bancarización han adoptado modelos con menor uso de efectivo, mientras que economías con mayor informalidad enfrentan procesos más graduales.
El caso de México se ubica en un punto intermedio. La estrategia combina incentivos, coordinación con instituciones financieras y ajustes operativos en estaciones de servicio. El resultado dependerá de la capacidad para ampliar el acceso a servicios digitales y garantizar la continuidad operativa durante la transición.