La historia de los preparadores alemanes suma un capítulo importante: el cierre de AC Schnitzer, una firma que durante décadas fue referente cuando se hablaba de llevar al siguiente nivel el desempeño de modelos BMW y MINI.
Fundada en 1987 por Willi Kohl y Herbert Schnitzer, esta compañía se ganó un lugar privilegiado en el mundo del tuning europeo. Su participación en el DTM, particularmente con el icónico BMW M3 E30, cimentó una reputación que incluso le permitió comercializar sus componentes a través de distribuidores autorizados de BMW, algo poco común en la industria.

Sin embargo, el panorama actual ha cambiado drásticamente. AC Schnitzer, parte del grupo KOHL, enfrenta un escenario complicado en el que la rentabilidad simplemente ya no cuadra. Entre los principales factores destacan el aumento en los costos de desarrollo, problemas constantes en la cadena de suministro, aranceles más altos en mercados internacionales y un entorno regulatorio cada vez más exigente en Alemania.
A esto se suma un cambio generacional importante. Las nuevas audiencias ya no conectan de la misma forma con las preparaciones de alto desempeño enfocadas en motores a combustión, un terreno donde AC Schnitzer construyó su legado. La marca reconoce que no ha logrado enganchar a los entusiastas jóvenes como lo hacía antes.

La electrificación del mercado también ha sido clave. Aunque la firma llegó a trabajar sobre modelos eléctricos como el BMW i5, la experiencia simplemente no es la misma para muchos aficionados, especialmente al compararla con el carácter y sonido de un motor V8 tradicional.
Por ahora, AC Schnitzer continuará vendiendo sus componentes durante lo que resta de 2026, además de respetar las garantías de sus productos más allá de ese periodo. Con ello, se cierra una etapa relevante para los amantes del tuning europeo y el alto desempeño.