Hablar del GM EV1 es remontarse a uno de los capítulos más polémicos —y a la vez fascinantes— en la historia de General Motors. Considerado por muchos como el primer auto eléctrico moderno producido en serie, este modelo se adelantó a su época mucho antes de la llegada de referentes actuales como el Nissan Leaf o el Tesla Roadster.
Sin embargo, su historia tuvo un final abrupto. Debido a los altos costos de producción y a un modelo de comercialización basado en arrendamiento, GM recuperó prácticamente todas las unidades para posteriormente destruirlas. Este episodio quedó documentado en el famoso documental ¿Quién mató el auto eléctrico?, que evidenció el potencial —y las decisiones— de la industria en aquellos años.

A pesar de ello, algunos ejemplares lograron sobrevivir, como el caso del EV1 con VIN #212, protagonista de una historia tan insólita como real. Esta unidad, que había sido donada a una institución educativa, terminó abandonada tras un acto vandálico que llevó a las autoridades a catalogarla como vehículo sin dueño.
Al no existir registro activo —debido a su condición de donación y desactivación— el auto nunca fue reclamado. Tras cumplir con los procesos legales correspondientes, fue subastado públicamente, quedando fuera del control de GM. Así fue como terminó en manos de Billy, un coleccionista de autos eléctricos, quien decidió rescatar esta pieza histórica.

Junto a Jared, del canal Questionable Garage, emprendieron la tarea de devolverle la vida a este EV1. El objetivo no es menor: restaurarlo y ponerlo en funcionamiento para conmemorar los 30 años del modelo, en un proyecto que ha captado la atención de entusiastas de la electromovilidad en todo el mundo.
La historia dio un giro inesperado cuando Mark Reuss, actual presidente de GM, se enteró del proyecto. Lejos de frenar la iniciativa, decidió apoyar a los restauradores, invitándolos a conocer las instalaciones de la marca en Detroit y mostrándoles los avances más recientes en electrificación.

Como parte de este respaldo, GM incluso donó piezas originales provenientes de otro EV1, incluyendo componentes electrónicos y un parabrisas, elementos clave para su restauración. Más allá de gustos personales sobre los autos eléctricos, el EV1 representa un hito en la industria, y esta historia podría marcar el inicio de un reconocimiento más justo para uno de los modelos más influyentes de su tiempo.