La carrera por reinventar la batería del vehículo eléctrico acaba de sumar un actor inesperado: los polímeros orgánicos. Investigadores chinos presentaron un prototipo de batería orgánica de litio que no solo alcanza cifras competitivas frente a las químicas tradicionales, sino que además sobrevive a pruebas mecánicas y térmicas extremas, un punto crítico para su eventual uso en movilidad.
El avance fue publicado el 18 de febrero en Nature, y está liderado por el profesor Xun Yinhua de Tianjin University, junto con el profesor Huang Fei de la South China University of Technology. El corazón de la innovación es un nuevo polímero conductor tipo n, llamado poly(benzodifurandione) (PBFDO), utilizado como material catódico.
En términos técnicos, el prototipo alcanza una densidad energética superior a 250 Wh/kg en celdas tipo pouch de 2.5 Ah, con una capacidad areal cercana a 42 mAh/cm² y una carga de material activa que llega hasta 206 mg/cm². Estas cifras lo colocan dentro del rango de las baterías de iones de litio convencionales, pero con una diferencia clave: puede operar en un rango de temperatura que va de -70 °C a 80 °C, algo prácticamente inédito en soluciones actuales.

Uno de los aspectos más relevantes es la seguridad. A diferencia de los cátodos inorgánicos basados en cobalto o níquel, el polímero orgánico no mostró liberación de energía ni deformaciones bajo pruebas de punción con aguja, compresión, flexión y estiramiento. La integridad mecánica se mantuvo incluso bajo estrés severo, lo que abre la puerta a diseños más seguros y, potencialmente, a nuevas aplicaciones como electrónica flexible o sistemas energéticos integrados en estructuras.
La investigación en baterías orgánicas no es nueva. Equipos en Japón, Corea y Europa han trabajado durante años en este enfoque, pero la mayoría de los avances se habían quedado a nivel de material. Lo que distingue este trabajo es la demostración de una celda práctica, con métricas cercanas a las de uso comercial y una robustez mecánica poco común.
Por ahora, esta tecnología sigue en fase de prototipo y no ha sido escalada ni validada para formatos automotrices. Sin embargo, encaja con la tendencia que se perfila hacia 2026–2027: diversificar químicas, reducir la dependencia de metales críticos y ampliar el rango operativo de las baterías.