Autos clásicos

Chrysler Valiant Acapulco, el rebelde rocanrolero más deseado en el México de los años sesenta

Un auto reservado para galanes de la talla de Cesar Costa o Enrique Guzmán.

Chrysler Valiant Acapulco, el rebelde rocanrolero más deseado en el México de los años sesenta

“El Acapulco rock

El Acapulco rock

Todos están bailando

El Acapulco rock

U, i, u, i, u, i

El Acapulco ya está aquí

Aquí bailan la plaga

El rock de la prisión

Pero el Acapulco

Es purito corazón” …

Si definitivamente, puede que no conozcas esta canción que alguna vez hicieran famosos Los Hooligans, uno de los grupos de rock pioneros en nuestro país. Te recomiendo ir a cualquier plataforma de música en streaming y reproducirla con el único fin de crear el ambiente adecuado para iniciar esta historia, donde Acapulco, el rock and roll, y los motores, serán protagonistas.

Rebeldía al estilo mexicano

En la historia universal, la década de los 60, será recordada como la época de la rebeldía. Esto se veía plasmado en diferentes ámbitos de la vida, como la música, la vestimenta (aparece la mini falda) y por supuesto los autos. No por nada, en esta época es cuando el rock and roll cobra popularidad o los muscle cars entran en escena convirtiéndose en símbolos de desobediencia.  

En México, las cosas no fueron mucho muy distintas. Ya que aquí se adaptaba esta tendencia, pero con las características propias de nuestro país. Cabe mencionar que en aquel entonces comienza un cambio demográfico importante cuando la industria y las ciudades llegaron a sustituir la vida rural.

Por supuesto, en aquella época, si eras un joven rebelde que se vestía al estilo de Cesar Costa, tenías que darte tu escapadita obligada a Acapulco, el destino turístico por excelencia, no sólo en México sino a nivel internacional. Sólo relájate unos segundos e imagina lo siguiente:

Está atardeciendo y el sol comienza a reflejar un majestuoso color naranja sobre el mar acapulqueño, el clima, aunque cálido comienza a refrescar. Se respira un aire puro, los suspiros no se hacen esperar. Este maravilloso momento es compartido con tu novia. Su ropa, no sólo resalta por su frescura, sino por el contraste del fondo blanco con unas curiosas flores de colores fluorescentes. Se ve bellísima con el aire jugando con su cabello. En la radio, suena el Acapulco Rock, y sí, el auto, en el que viajan, es el fabuloso Valiant Acapulco Convertible, el auto de moda que todos admiran y desean. Frenas ligeramente, y haces un retroceso para atacar una curva, el rugido del motor es reconfortante. Todo es perfecto y se quedará por siempre en tu recuerdo…

Valiat Acapulco, el roquero más sexy de México

Desde 1938, Chrysler había sido representada en México por Fábricas Automex, empresa que tenía su planta de producción en la calle de Lago Alberto, en la Ciudad de México. Más que una filial, propiamente, se puede decir que eran socios tecnológicos. Esta naturaleza, le permitía a la empresa mexicana adaptar algunos productos a los gustos y necesidades de nuestro mercado.

Sin duda, uno de los capítulos más ilustres se dio 1963, si el mismo año en el que el Comité Olímpico Internacional designa a la Ciudad de México como sede de los Juegos Olímpicos de 1968, cuando Automex decide introducir una nueva generación del Valiant, un automóvil que en ese entonces ya era muy conocido y deseado por los modelos previos.  

Digamos, que las variantes base como el sedán de cuatro puertas o la vagoneta, destacaban por su eficiencia y por ser una compra lógica. Peropara las versiones Hard Top y Convertible, mucho más lúdicas, se añadía el apellido Acapulco. Esto en honor al paradisiaco puerto, que como mencionamos era el destino turístico mundial por excelencia. Incluso, contó con su propio y característico logotipo.

No obstante, la versión que es digna de destacar, es la Hard Top, que no sólo se trataba de una versión mexicana del Plymouth V200 Signet, ya que, en realidad, presumía algunas soluciones técnicas que incluso sorprendieron a los estadounidenses.

Para empezar, las características más notables estaban en el techo rígido de vinilo, así como la ausencia de postes centrales y sin marcos en las puertas. Lo interesante, es que, esta solución no muy muy bien recibida desde el otro lado del Rio Bravo, al argumentar que el auto podría presentar un chasis propenso a doblarse con facilidad.

No obstante, los ingenieros mexicanos encontraron una solución bastante interesante, ya que, para no perder rigidez estructural, trasladaron todos los refuerzos a la parte inferior del vehículo. Algo en teoría simple, pero que requirió mucho ingenio.

El paquete diferenciador se completaba con la adición de emblemas Acapulco tanto al exterior (en la cajuela) como en el habitáculo. Hablando de ello, el interior se distinguía por los asientos deportivos en cubo, palanca de cambios al piso Hurst de cuatro velocidades, radio AM, volante deportivo, y en el caso del convertible, control eléctrico de la capota. Sin duda, la imagen era muy sugerente, y vaya que era un automóvil lucidor. Eras la envidia de todos.

En cuanto al desempeño dinámico, el Valiant Acapulco apenas cumplía con lo que prometía, ya que bajo el cofre yacía un motor de seis cilindros Slant-6 de 225 pulgadas cúbicas (3.7 litros) capaz de producir 145 Hp. Una potencia más que sana en su época y que era suficiente para los jóvenes de espíritu rocanrolero. No por nada, lo vimos protagonizar películas al lado de César Costa, Alberto Vázquez y demás estrellas de época.

Probablemente, el único modelo que llegó a opacar el reinado del Valiant Acapulco fue el Ford Mustang, aunque en realidad, este era más potente y por ende caro. Así, que jugaba en otra liga. Además, Automex le competía con el Barracuda, pero esa es otra historia.

El Valiant Acapulco siguió rocanroleando hasta 1967, año en el que fue sustituido por una nueva generación del Valiant, aunque en el proceso se perdió el glorioso apellido. Habrán pasado muchos años, pero este auto sigue siendo recordado con mucho cariño por muchísimos mexicanos que vivieron los momentos más gloriosos de su juventud a bordo de este rebelde de alma acapulqueña… ¡los viejos rocanroleros nunca mueren!

“Huii

Oyeaa

Huii

El acapulco rock aqui

La gente alla en la playa

No deja de bailar

Mejor se van al baile en lugar de bañar

Huii

Oyeaa

Hoii

El acapulco rock aquí…”

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