Prueba de Manejo

Buick Regal Turbo 2013 a prueba

Probamos el nuevo integrante de la familia Buick.

Buick Regal Turbo 2013 a prueba

Antecedentes

Con una gama de tan sólo dos modelos en nuestro país comparado con los cinco vehículos que Buick comercializa en EUA, General Motors de México decidió ampliar la familia de modelos trayendo el nuevo Regal.

Este mediano de lujo, viene a completar la propuesta de Buick por debajo del sedán Lacrosse y el SUV Enclave, en cuanto a precio se refiere.

Cabe aclarar que este modelo se comercializa en Europa bajo el nombre de Opel Insignia, con algunas diferencias estéticas en su exterior y mayormente en el interior. Tener la oportunidad de conducirlo es un placer, puesto que esta marca alemana no tiene presencia en nuestro país y aunque sea vendido bajo un emblema estadounidense, conserva su estilo europeo.

 

Precio: $499,900 pesos

 

Características técnicas y mecánicas

Este sedán es impulsado por un motor de 2.0L con cuatro cilindros en línea turbo, capaz de otorgar 220 equinos a 5,300 rpm con un par máximo de 258 Lb-pie, disponibles desde las 2,000 revoluciones por minuto. Su transmisión es automática de seis velocidades con modo manual.

Los frenos son de disco en las cuatro ruedas con ABS. Cuenta control de tracción y electrónico de estabilidad con asistencia de frenado. Viene equipado con seis bolsas de aire –dos frontales y dos laterales para conductor como acompañante, además de otro par de cortina para plazas delanteras como traseras.

En cuanto a dimensiones su longitud es de 4,831 mm, tiene una altura de 1,483, el ancho es de 1,857 y su distancia entre ejes de 2,738 mm. Referente a capacidades su cajuela es bastante amplia de 402 litros, el tanque de gasolina es de 70 litros y su peso vehicular es de 1,720 Kg.

Interior

Por dentro el Buick Regal es de lo más cómodo y ergonómico, además de estar completamente equipado.

Los asientos eléctricos son de piel con soporte lumbar y calefacción tanto para conductor como pasajero. El volante forrado también piel es ajustable en altura y profundidad, cuenta con controles de audio como de teléfono.

Porta el sistema de conectividad Buick Intellilink, sincroniza smartphone y audio a través de Bluetooth o USB –enlazamos un iPhone y otro con sistema Android sin ningún problema. Se puede controlar por medio de la pantalla táctil de 7”, cuenta con GPS, radio y está acompañado de un sistema de 9 bocinas Harman/Kardon con amplificador. Cabe aclarar que también está un joystick para operar el dispositivo, el cual está situado en la consola central, justo abajo de la palanca de cambios.

Adicionalmente posee espejos retrovisores y elevadores eléctricos, quemacocos, faros de xenón delanteros, luces de niebla, calaveras LED, encendido del motor sin llave, freno de mano eléctrico, apertura de puertas presencial y cierre automático – lo realiza al alejarse poco más de un metro teniendo el control en la bolsa del pantalón. El aire acondicionado es de dos zonas para conductor como copiloto, cuenta con sensor acústico de reversa y dado todo el equipo tecnológico con el que cuenta, sentimos que una cámara de reversa le hace falta.

Manejo

A pesar de ser un vehículo con imagen de  lujo estadounidense, su desempeño y conducción son completamente alemanes.

Primeramente el trabajo de la dirección y la suspensión sorprende enormemente, ambos transmiten de manera fina y equilibrada las condiciones del camino tanto en rectas como en curvas, a altas velocidades la primera se comporta rígida otorgando seguridad al momento de rebasar o hacer un movimiento rápido. Para la segunda los baches no son problema y es bastante alta –se siente suave y confortable.

Con respecto al motor su desempeño es bastante afable, el torque está disponible desde las 2,000 revoluciones y se siente de inmediato al momento de acelerar. Las pendientes elevadas no son ninguna condicionante ya que trepa con facilidad por arriba de los 120 Km/h, la potencia requerida es evidente con los cambios precisos y rápidos de la transmisión tanto en automático como en modo manual.

Se comporta ágil y brioso en carretera, tomando curvas cerradas a una velocidad de 90 a 100 Km/h –el límite es de 60 Km/h- es realmente estable y se agarra del asfalto muy bien. La confianza al volante se percibe en todo momento e invita a disfrutarse plenamente. Pudimos correrlo a una velocidad de 200 Km/h y todavía daba para más; en ningún momento se percibió frágil o inseguro al momento de acelerar como al mantener la velocidad.

Si hubiera algo que reprocharle a este mediano de lujo es su consumo de combustible, de acuerdo a la EPA su rendimiento promedio es de 9 Km/l (22 mpg). Lo notamos fácilmente al recorrer unos 90 kilómetros.

Conclusión

General Motors hizo una buena elección al tomar un producto de Opel bajo una de sus marcas de lujo, en este caso Buick. Con un auto como el Regal se tiene el equilibrio perfecto entre tecnología, desempeño, equipamiento y ergonomía de ambos mundos –estadounidense y alemán.

No nos agradó la calidad de los materiales en vestiduras –exceptuando aquellos de piel- y el asunto del alto consumo de combustible, antes mencionado.

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