México y Estado Unidos buscan acelerar las conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial bilateral provisional, antes de las elecciones de mitad de periodo estadounidense del próximo 3 de noviembre. Para la industria automotriz, uno de los principales puntos en juego es la reducción de los aranceles aplicado a vehículos y autopartes.
De acuerdo con Reuters, seis fuentes familiarizadas con las negociaciones señalaron que ambos gobiernos ven ventajas políticas y económicas en lograr un entendimiento antes de los comicios. No existe un plazo formal, pero ambos países tendrían interés en presentar un acuerdo como resultado favorable ante sus respectivos mercados.
Seis fuentes familiarizadas con las negociaciones señalaron que ambos gobiernos ven ventajas políticas y económicas en lograr un entendimiento antes de los comicios. No existe un plazo formal, pero Washington y Ciudad de México tendrían interés en presentar un acuerdo como un resultado favorable ante sus respectivos mercados.
En ese sentido, la negociación contempla que nuestro país pueda obtener aranceles más bajos de Estados Unidos a cambio de atender sus exigencias, entre ellas un mayor contenido norteamericano en los vehículos y una revisión más estricta de la inversión china.

El tema es especialmente relevante para el país, el cual destina más de 80% de sus exportaciones hacia EE.UU. El gobierno de Claudia Sheinbaum también busca generar mayor certidumbre para los mercados y los inversionistas en un contexto de debilidad económica y presión sobre la calificación crediticia del país.
Cabe mencionar que, el acercamiento ocurre después del fracaso de las negociaciones comerciales entre la administración de Donald Trump y Canadá, que derivó en nuevas medidas arancelarias y elevó la tensión entre ambos países. Frente a este escenario, México ha optado por una estrategia de cooperación con el país vecino del norte.
Como parte de ese esfuerzo, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, sostuvo esta semana una reunión virtual con Sheinbaum para abordar la relación comercial. Paralelamente, México propuso una ley que ampliaría las facultades del gobierno para revisar y bloquear adquisiciones extranjeras, una medida que también responde a la presión de Estados Unidos para vigilar la inversión procedente de China.
El sector automotriz, en el centro de la negociación
Uno de los principales obstáculos son los aranceles de la Sección 232. Actualmente, el acero y aluminio mexicanos enfrentan una tarifa de 50%, mientras que los vehículos están sujetos a un arancel del 25%.
Fabricantes de automóviles consideran posible que nuestro país obtenga un esquema similar al que Estados Unidos habría discutido con Canadá: un arancel de 15% para vehículos, con una reducción adicional vinculada al contenido estadounidense, que llevaría la tasa efectiva a alrededor de 7%.
A cambio, Estados Unidos busca incrementar la participación de componentes fabricados en su territorio, particularmente motores, sistemas electrónicos y software.

México mantiene reservas frente a requisitos explícitos de contenido estadounidense, aunque las fuentes consultadas por la agencia de noticias reconocen que el país podría plantear mecanismos para elevar esa participación. La fórmula definitiva sigue siendo uno de los principales puntos por resolver.
Las conversaciones se desarrollan mientras permanece vigente el T-MEC, cuya revisión anual se ha convertido en una vía para que el país vecino del norte busque nuevas concesiones de sus socios norteamericanos.