Infiniti sigue expandiendo su gama de vehículos y, luego de que las QX50 y QX55 salieran del mercado, la firma japonesa de lujo apostó por otro crossover coupé, la Infiniti QX65, para acompañar a las enormes QX80 y QX60, como las cartas con las que busca atraer al mercado mexicano.
Esta camioneta la conocimos por primera vez hace unos meses en el Salón del Automóvil de Nueva York, presumiendo un diseño más deportivo que el de sus dos hermanas de gama, buscando ser esa opción para quien está buscando una camioneta lujosa, con mucha presencia.
Hace unos días, Infiniti presentó la QX65 en México y, ya pudimos ponernos al volante de este crossover, en una ruta que nos llevó de Tepoztlán, Morelos a Puebla y de regreso a la Ciudad de México, en un recorrido que nos dejó ver la propuesta que tiene este vehículo.
Infiniti QX65: Motor

Debajo del cofre de esta camioneta coupé encontramos una de las joyas del Grupo Nissan, un propulsor de cuatro cilindros 2.0 litros turbocargado, con una tecnología de compresión variable, que mediante un actuador modifica la altura del cigüeñal, para poder tener un motor con mayor o menor compresión, lo que se traduce en un bloque con un consumo menor de gasolina o bien, una mejor entrega de la potencia en manejo deportivo.
Este motor es el fruto de una década de trabajo de los ingenieros de Nissan, y en QX65 entrega 268 caballos de fuerza y 286 libras-pie de torque, unido a una transmisión automática de nueve velocidades, que reparte el poder mediante un sistema de tracción integral.
Este crossover está montado sobre la plataforma D de la Alianza Renault-Nissan, que comparte con más de una docena de vehículos medianos, incluyendo a su hermana QX60, dejando dimensiones de 5.04 metros de largo, 1.77 metros de alto, 1.98 metros de ancho y 2.90 metros entre ejes, dejando una configuración de dos filas de asientos y una cajuela bastante amplia.
QX65: Manejo

Es increíble lo bien que se ve en vivo, la parte trasera que luce más ancha, como buen coupé, lo malencarado del frente, todo ello sin perder elegancia y refinamiento. El interior va por el mismo camino, con materiales reales, piel, madera, aluminio, plásticos suaves y un muy buen nivel de ensamble.
Es muy fácil encontrar el acomodo en el asiento del conductor y enlazar el teléfono al sistema multimedia mediante Apple CarPlay, por lo que en un par de minutos ya estábamos tomando camino.
Además, las indicaciones del Google Maps se proyectan en el Head Up Display, por lo que no hay que voltear a la pantalla multimedia (de 12.3 pulgadas) para tener esta información.
El volante tiene buen tacto y es bastante comunicativo, lo que se agradece en condiciones de manejo en carretera, mientras que la suspensión se siente como debe ser en un auto de lujo: con buena absorción e la ciudad y con la firmeza necesaria para poder retar curvas en la autopista.

Con 2,750 kilos de peso, el motor queda un poco justo, sin embargo, la programación de manejo Sport alarga los cambios y las paletas de la transmisión en el volante, nos permiten también jugar con las revoluciones, manteniéndonos entre las mejores zonas de revoluciones para la entrega de torque y potencia.
Para elevar la experiencia deportiva, se cuenta con una programación en el sistema de audio que llena la cabina con el sonido del motor.
La mezcla de la suspensión (MacPherson al frente y Multilink atrás), la tracción integral y la buena puesta a punto del chasis, nos entregan una camioneta que se disfruta mucho en las curvas, y vaya que el camino estaba llena de ellas, tanto en subida, como en bajada, donde esta QX65 nos mostró lo mejor de sus modales, siempre firme, estable y siguiendo la trayectoria que marcamos con el volante.

Los frenos también trabajan de buena forma. Tenemos discos de 13.7 pulgadas adelante, mordidos por pinzas de dos pistones, así como discos de 12.9 pulgadas atrás y mordaza sencilla, todos ventilados, lo que reduce de forma importante la fatiga y los tiene listos para cuando hay que reaccionar rápido.
Toda esta experiencia al volante se completa con un sistema de audio Klipsch Reference Premiere, con 20 altavoces, incluyendo dos en cada una de las cabeceras frontales (parte del sistema Individual Audio).
Para México Infiniti decidió sólo traer una versión, pero es la que más equipamiento (y refinamiento) tiene, bajo el nombre Autograph, con un precio de $1,449,900, contando con rines de aluminio bitono de 21 pulgadas, seis colores de pintura y acabados interiores en Vermilion Red, con insertos de madera de poro abierto en color negro.