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Aceleran salida de tecnología china en autos conectados de Estados Unidos

Fabricantes aceleran nuevos proveedores para cumplir reglas estadounidenses que eliminarán hardware chino en vehículos conectados antes de 2030.

Aceleran salida de tecnología china en autos conectados de Estados Unidos

La industria automotriz de Estados Unidos ya comenzó una de las transformaciones más importantes de su cadena de suministro en los últimos años. Más allá de las baterías o los minerales críticos, ahora el objetivo es sustituir el hardware de origen chino que permite la conectividad de los vehículos, una decisión impulsada por regulaciones federales que buscan reforzar la seguridad nacional y la protección de datos.

Uno de los casos más representativos es Eagle Wireless, una empresa creada a finales de 2025 que está expandiendo rápidamente su capacidad de producción en Ohio para fabricar módulos de comunicación destinados a la industria automotriz. Estos pequeños circuitos electrónicos permiten que los vehículos se conecten con redes externas y son una pieza fundamental en los autos modernos.

La compañía inició operaciones con alrededor de 140 empleados y proyecta alcanzar una plantilla cercana a las 1,000 personas en los próximos tres años. Además, espera casi duplicar sus ingresos este año hasta acercarse a los 100 millones de dólares, impulsada por la creciente demanda de fabricantes que necesitan cumplir con la nueva regulación.

China

Las reglas, aprobadas inicialmente durante la administración de Joe Biden y mantenidas por el gobierno de Donald Trump, prohíben el uso de software chino para vehículos conectados a partir del año modelo 2027, mientras que el hardware deberá desaparecer de los nuevos vehículos para el año modelo 2030.

Aunque todavía faltan varios años para esos plazos, los fabricantes trabajan con ciclos de desarrollo muy largos, por lo que los proveedores que participarán en esos programas deben estar definidos desde ahora.

El reto, sin embargo, va mucho más allá de encontrar nuevos fabricantes. Sustituir componentes chinos implica incrementos importantes en los costos de producción. Eagle Wireless reconoce que sus módulos todavía son entre 5 y 15% más caros que los de sus competidores chinos, aunque trabaja para cerrar esa diferencia.

La situación se volvió todavía más relevante después de que Polestar fuera impedida de vender nuevos vehículos en Estados Unidos bajo estas regulaciones, aumentando la presión sobre las marcas para revisar cada componente de sus cadenas de suministro.

Las piezas más afectadas incluyen módulos celulares, sistemas de comunicación satelital, antenas externas y diversos microcontroladores responsables de la conectividad del vehículo. Esto ha obligado a las armadoras a exigir una trazabilidad mucho más profunda de todos sus proveedores para garantizar que ningún componente incumpla las normas estadounidenses.

Paradójicamente, Eagle Wireless también enfrenta su propio desafío tecnológico. La empresa comenzó utilizando un diseño licenciado de la firma china Quectel, líder mundial en este segmento, pero deberá desarrollar una plataforma completamente propia antes de 2030 para cumplir con la legislación.

Especialistas advierten que esa transición será costosa y compleja, especialmente en un mercado donde los proveedores chinos aún dominan cerca de la mitad del suministro mundial de módulos celulares para automóviles.

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