Rolls-Royce volvió a Saint-Tropez con el programa de verano más ambicioso de su historia. Durante todo julio de 2026, la firma británica transformó uno de los destinos más exclusivos de la Riviera Francesa en una extensión de su universo de lujo, reuniendo 16 vehículos Bespoke en cuatro de los hoteles y clubes más prestigiosos de la región.
La iniciativa forma parte de la estrategia de la marca para acercarse a sus clientes en los lugares donde habitualmente vacacionan, ofreciendo una experiencia que va mucho más allá de conducir un automóvil. En esta edición participan La Réserve Ramatuelle, Airelles Château de la Messardière, Airelles Pan Deï Palais y el famoso Nikki Beach, sedes que funcionarán como punto de encuentro para propietarios e invitados de la marca hasta el 31 de julio.

El protagonista del programa es el nuevo Black Badge Spectre Series II, la versión más potente jamás desarrollada por Rolls-Royce. Los asistentes tendrán la oportunidad de conducirlo por las carreteras panorámicas de la Costa Azul o utilizar alguno de los modelos disponibles con servicio de chofer para desplazarse entre las distintas sedes.
Además del Spectre eléctrico, la firma exhibe una selección de modelos personalizados que reflejan las posibilidades prácticamente ilimitadas del programa Bespoke, uno de los principales diferenciadores de Rolls-Royce frente a otros fabricantes de lujo.
La experiencia también incluye cenas privadas, reuniones sociales, partidas de pétanque con un exclusivo juego diseñado por la propia marca y encuentros con integrantes del Bespoke Collective, un equipo conformado por diseñadores, artesanos e ingenieros que muestran de primera mano el proceso de personalización detrás de cada vehículo.

Más que una exhibición de automóviles, la marca busca fortalecer la relación con sus clientes mediante experiencias cuidadosamente diseñadas. Según Julian Jenkins, director de Ventas y Marca de Rolls-Royce Motor Cars, el objetivo es llevar la esencia de la firma a los destinos que forman parte del estilo de vida de sus propietarios, combinando hospitalidad, conducción y exclusividad.
La elección de Saint-Tropez tampoco es casual. Rolls-Royce mantiene una larga relación con la Riviera Francesa desde los tiempos de Sir Henry Royce, quien pasó varias temporadas en la región mientras continuaba desarrollando nuevos proyectos de ingeniería. Ese legado incluso inspiró el nombre de Project Nightingale, la colección Coachbuild presentada por la marca a principios de este año.
Tras concluir su estancia en Francia, Rolls-Royce trasladará este concepto a Egipto con el programa Spirit of Marassi, que se realizará del 14 al 22 de agosto en la costa norte del Mediterráneo. Ahí debutará en Oriente Medio el Spectre Series II y continuarán las experiencias enfocadas en personalización, hospitalidad y exclusividad, reafirmando la estrategia de la marca de convertir sus automóviles en solo una parte de un estilo de vida cuidadosamente diseñado.
