Nissan encontró una forma rápida de disminuir el impacto de los aranceles impulsados por la administración de Donald Trump. La estrategia fue sencilla en teoría, pero compleja en ejecución: fabricar más vehículos dentro de Estados Unidos y depender menos de importaciones.
De acuerdo con información revelada por Automotive News, la marca japonesa logró reducir en 2,300 millones de dólares su exposición a tarifas comerciales durante su último año fiscal. Eso representa una caída de 61% frente a los 3,800 millones de dólares que proyectaba pagar al inicio del periodo en abril de 2025.
La clave estuvo en aumentar la producción local en sus plantas de Smyrna, Tennessee, y Canton, Mississippi, donde actualmente fabrica modelos estratégicos para el mercado estadounidense como el Rogue, Pathfinder y Frontier. Según la compañía, los vehículos importados pasaron de representar 43% de sus ventas en Estados Unidos a solo 35% durante el primer trimestre del año fiscal.

Christian Meunier, presidente de Nissan Americas, explicó que producir cerca del cliente final reduce varios riesgos al mismo tiempo: aranceles, fluctuaciones cambiarias y problemas logísticos. Además, confirmó que la marca busca aprovechar al máximo la capacidad instalada en Estados Unidos, especialmente en la planta de Smyrna, capaz de producir hasta 640,000 vehículos al año.
El movimiento también refleja cómo la industria automotriz está reconfigurando sus cadenas de suministro tras el endurecimiento comercial entre Estados Unidos y China. Nissan redujo su dependencia de componentes importados, particularmente provenientes de China, y aumentó la proporción de vehículos ensamblados localmente hasta representar 60% de sus ventas en Estados Unidos.
Sin embargo, la estrategia tiene límites. Nissan reconoce que algunos modelos de entrada, como Sentra y Kicks, seguirán dependiendo de México debido a los menores costos de manufactura. Meunier incluso advirtió que fabricar esos autos económicos en Estados Unidos elevaría considerablemente sus precios finales.
La situación de Nissan anticipa un cambio más amplio dentro de la industria. Marcas globales están incrementando producción regional para proteger márgenes y evitar costos derivados de tensiones comerciales.