La Mazda CX-5 es, probablemente, el modelo más importante de la marca japonesa en los últimos años. Desde su lanzamiento original en 2012, este SUV se convirtió en el principal referente comercial de Mazda a nivel global y también en uno de los vehículos responsables de posicionar a la firma como una alternativa con enfoque más refinado dentro del segmento generalista.
Ahora, la tercera generación llega con una misión complicada: evolucionar sin romper con la identidad que convirtió a la CX-5 en un éxito. Para conocerla de primera mano viajamos a Vancouver, Canadá, donde Mazda organizó la prueba de manejo de este nuevo modelo que llega a México con una configuración específica: motor atmosférico, tracción delantera y sin opción turbo.
A simple vista parece una evolución lógica del modelo anterior, pero basta convivir unas horas con ella para entender que hay cambios mucho más profundos de lo que aparenta.

Una nueva etapa para Mazda
La CX-5 2026 no solo representa una nueva generación de producto, también inaugura una nueva etapa para la marca. Es el primer vehículo en portar oficialmente la nueva identidad visual de Mazda, algo que se nota especialmente en el logotipo actualizado que ahora aparece tanto en el volante como en la tapa de la cajuela.
Aunque conserva la esencia del lenguaje de diseño Kodo, la nueva CX-5 lleva ese concepto hacia una interpretación más limpia y sofisticada. Mazda apostó por superficies menos cargadas, trazos más horizontales y una postura visual más robusta.
El frente cambia de forma importante. La parrilla crece y adquiere una presencia más vertical, mientras que las nuevas firmas luminosas se acercan visualmente a modelos como CX-70 y CX-90. También hay una lectura más clara de volúmenes en salpicaderas y costados, lo que le da una apariencia más sólida sin caer en excesos estéticos.
Mazda asegura que la evolución del diseño Kodo en esta generación busca transmitir mayor madurez visual. Y sí, la CX-5 se siente como un vehículo más premium, aunque sin abandonar la sobriedad que caracteriza a la marca.
Otro punto importante es que las dimensiones aumentaron, a lo alto, largo y en la distancia entre ejes, para beneficiar directamente el espacio interior. Esto permitió mejorar especialmente el área para piernas y hombros, así como incrementar la capacidad de carga.

Interior más tecnológico y mejor resuelto
Puertas adentro es donde quizá se percibe el salto generacional más evidente.
La nueva arquitectura interior abandona parte del diseño tradicional de Mazda para adoptar una propuesta más minimalista y tecnológica. La protagonista es la pantalla central de hasta 15.6 pulgadas, la más grande instalada por la marca hasta ahora.
Desde ella se administran funciones como clima, modos de manejo, conectividad, navegación y cámara de visión de 360 grados. Aun así, Mazda buscó evitar una experiencia excesivamente digital y mantuvo una interfaz relativamente intuitiva. Para ello hay una barra en la parte baja de la pantalla que nunca desaparece y contiene los controles del aire acondicionado y algunos widgets más, sobre todo del sistema de audio.
También hay mejoras importantes en materiales, aislamiento acústico y ergonomía.
Durante la presentación técnica, la marca explicó que parte de la inspiración del habitáculo proviene del concepto japonés “Kigumi”, una técnica tradicional de ensamblaje de madera donde las piezas encajan con precisión sin necesidad de tornillos visibles. Ese principio se refleja en las uniones del tablero, paneles y molduras, donde prácticamente no hay cortes abruptos o terminaciones visualmente invasivas.
Otro cambio importante es la iluminación ambiental, ahora más discreta y sofisticada, además de nuevos asientos que priorizan una postura de manejo más natural.
Y justamente ahí está uno de los cambios más notorios frente al modelo anterior.

La posición de manejo evolucionó
La CX-5 anterior tenía muchos atributos dinámicos, pero también una postura de manejo que no terminaba de convencer a todos. El conductor viajaba relativamente alto y con una sensación algo restrictiva alrededor del habitáculo. Mazda corrigió eso por completo.
La nueva posición de manejo es más baja, más relajada y mucho más cercana a la sensación de un automóvil que a la de un SUV tradicional. El volante tiene mejor rango de ajuste y los asientos permiten encontrar una postura más natural desde el primer momento.
Ese cambio parece pequeño en teoría, pero transforma totalmente la experiencia detrás del volante.
Mazda explicó que este replanteamiento responde a uno de sus principios fundamentales: mantener el placer por manejar sin importar el segmento del vehículo. La marca entiende que muchos clientes migraron hacia SUVs, pero no necesariamente quieren perder sensaciones de conducción más cercanas a un sedán.
Y eso se percibe inmediatamente en carretera.

Prueba de manejo en Vancouver
La ruta de manejo en Vancouver combinó tráfico urbano, caminos secundarios y tramos de autopista rodeados por paisajes típicos de la Columbia Británica. Fue un escenario ideal para entender hacia dónde apunta esta nueva generación.
En México, la CX-5 2026 llegará únicamente con el motor de 2.5 litros atmosférico asociado a una transmisión automática de seis velocidades con modo manual.
Entrega 177 hp y, aunque eso representa alrededor de 10 caballos menos respecto a algunas configuraciones previas, la realidad es que el desempeño no se siente afectado.
La respuesta del motor sigue siendo lineal y progresiva. Mazda continúa apostando por una entrega de potencia más natural en lugar de buscar cifras llamativas mediante turbocargadores pequeños o calibraciones agresivas. Que además a la altura de la Ciudad de México y el estado del tráfico en nuestras ciudades más grandes, termina por no notarse la diferencia en potencia.

En ciudad, la CX-5 se siente suave y refinada. La transmisión privilegia cambios fluidos y aprovecha correctamente el torque disponible que es de 177 libras-pie, mientras que el aislamiento acústico mejoró considerablemente frente al modelo anterior.
A velocidades de autopista también transmite mucha estabilidad. Hay menos ruido de viento y menos vibraciones provenientes de suspensión o rodadura.
Pero donde realmente destaca es en curvas.
Mazda mantiene uno de los chasises más comunicativos del segmento. La dirección tiene buena precisión y un peso bien calibrado, mientras que la suspensión logra contener movimientos de carrocería sin volverse incómoda, aunque lo suficientemente sólida para hacerse sentir en cara giro.
No intenta ser deportiva, pero sí transmite una conexión más directa con el conductor que la que esperarías de un SUV.
Menos potencia, pero mejor sensación general
Durante años, parte de la conversación alrededor de Mazda giró en torno a la falta de electrificación o motores turbo más accesibles. Sin embargo, la marca está convencida de que todavía existe espacio para mecánicas atmosféricas bien calibradas.
En esta nueva CX-5, la reducción de potencia no penaliza la experiencia general porque el conjunto completo trabaja mejor.
La respuesta del acelerador es más progresiva, el refinamiento aumentó y el vehículo transmite una sensación de mayor solidez estructural.

Además, Mazda continúa priorizando aspectos como tacto de dirección, calibración de suspensión y ergonomía, elementos que muchas veces tienen más impacto en la experiencia diaria que simplemente aumentar caballos de fuerza.
Eso sí, quienes esperaban una versión turbo en México tendrán que resignarse.
La marca confirmó que nuestro mercado solo recibirá versiones con tracción delantera y motor atmosférico.
La versión híbrida llegará después
Uno de los temas más importantes alrededor de esta nueva generación es la futura electrificación.
Mazda confirmó que trabaja en una variante híbrida propia que llegará aproximadamente hacia 2028. Lo relevante aquí es que este sistema dejará atrás la colaboración tecnológica con Toyota para apostar por un desarrollo completamente interno.
La decisión de retrasar la llegada de la versión híbrida responde precisamente a ese desarrollo propio.
Mientras tanto, la CX-5 apostará inicialmente por motores a combustión tradicionales.

Más espacio y mejor practicidad
Otro apartado donde hay mejoras claras es en funcionalidad, pues Mazda aumentó la capacidad de cajuela hasta 954 litros y también rediseñó el esquema de abatimiento de asientos con configuración 20:80:20.
Esto permite transportar objetos largos sin perder completamente el uso de las plazas traseras, algo especialmente útil para bicicletas, equipo deportivo o equipaje voluminoso.
Además, el acceso a la cajuela es más amplio y el piso de carga quedó mejor resuelto.
La segunda fila también gana espacio real para pasajeros adultos. Hay más libertad para piernas y una sensación general de cabina más abierta gracias al nuevo diseño interior.
Cabe señalar que el ángulo de apertura de las puertas se aumentó para permitir un acceso más fácil para adultos mayores, asientos para bebé o lo que sea que tenga que entrar al habitáculo.

Seguridad y equipamiento
La CX-5 2026 incorpora siete bolsas de aire, asistencias avanzadas de manejo y sistemas de monitoreo que incluyen cámara de visión 360 grados, alerta de tráfico cruzado y asistencias de mantenimiento de carril. También hay mejoras en iluminación y visibilidad periférica, sobre todo al frente, pues los postes A están colocados de una forma que reducen los puntos ciegos con respecto a la generación anterior.
En equipamiento, las versiones más altas añaden acabados específicos, sistema de sonido premium firmado por Bose, iluminación interior configurable y la pantalla más grande de la gama.
Versiones y precios en México
Mazda comercializa la CX-5 2026 en tres versiones para el mercado mexicano:
- Mazda CX-5 i Sport: $599,900
- Mazda CX-5 i Grand Touring: desde $659,900
- Mazda CX-5 Signature: desde $719,900
Todas comparten el motor 2.5 litros atmosférico de 177 hp, transmisión automática de seis velocidades y tracción delantera.

Ficha técnica Mazda CX-5 2026
Motor: 2.5 litros SKYACTIV-G
Potencia: 177 hp Torque: 177 libras-pie
Transmisión: automática SKYACTIV-Drive de 6 velocidades
Tracción: delantera
Pantalla central: hasta 15.6 pulgadas
Capacidad de cajuela: 954 litros
Configuración de asientos: 20:80:20
Bolsas de aire: 7
Modos de manejo: Normal, Sport y Offroad

Conclusión
Mazda sabe que muchos compradores valoran aspectos que van más allá de las cifras: calidad de marcha, ergonomía, refinamiento y sensación de manejo.
Esta tercera generación mejora prácticamente todo respecto al modelo anterior. Hay más espacio, mejor tecnología, mayor calidad percibida y una experiencia de conducción más refinada.
Lo más importante es que mantiene intacta la personalidad que siempre distinguió a la CX-5. En un segmento donde muchos SUVs terminan sintiéndose genéricos, Mazda sigue apostando por ofrecer algo diferente detrás del volante. Y la respuesta del público ya comienza a hacerse ver, pues en los primeros diez días de su comercialización, se lograron vender 700 unidades en nuestro país.