El CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, presentó el martes pasado los resultados financieros de la compañía alemana a los accionistas y en esta conferencia afirmó que los aranceles que el gobierno estadunidense está aplicando a las importaciones a ese país, han hecho que la producción que tienen en México pierda sentido para su exportación al vecino del norte.
“Ahora estamos sintiendo presión debido a los problemas políticos y comerciales. Tenemos una fuerte presencia en México y, con los aranceles actuales de 27.5%, ya no vale la pena exportar muchos de nuestros modelos de México a Estados Unidos”, afirmó el directivo.

La marca alemana tiene dos plantas de producción en México, la más grande e importante es la de Puebla, abierta en 1967, donde actualmente se fabrican los modelos Jetta, Taos y Tiguan, con una producción en 2025 de 335,716 unidades.
La otra instalación de manufactura está en Silao, Guanajuato, donde se fabrica el motor L4 1.4L y 1.5L turbocargados, que se usan en distintos modelos del Grupo. Durante 2025 se produjeron 452,042 propulsores en esta planta.
Al ser consultados sobre las declaraciones de Blume, un vocero de la operación mexicana aseguró en un comunicado que:
“Volkswagen de México es una parte importante de la presencia de Volkswagen en la Región de Norteamérica. Si bien los aranceles y las condiciones del mercado influyen en cómo planificamos los volúmenes y la producción, seguimos exportando vehículos desde México a Estados Unidos como parte de nuestra estrategia. Nuestro enfoque está en la competitividad a largo plazo y en satisfacer la demanda de los clientes.”

Hace un año, a unos días de haber tomado por segunda vez la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para elevar los aranceles a 25% de todas las exportaciones a ese país.
En la región del tratado de libre comercio México-Estados Unidos-Canadá (TMEC), las reglas de este acuerdo comercial ayudaron a mitigar un poco estos impuestos, sobre todo en el sector automotriz, siempre y cuando se cumpliera con el porcentaje de integración regional (autopartes hechas en cualquiera de los tres países) que es de 64%.
Los vehículos que no cumplían con esto, eran acreedores a 25% de arancel, una cifra que después de redujo al 15% actual, el cual, en su mayoría, se aplica sólo a las piezas que no tienen origen regional.
Ahora, estamos conociendo el impacto real que estos impuestos extra han generado en la industria automotriz.
