En un mercado donde las SUVs de tres filas se han convertido en terreno de marcas tradicionales, la llegada del Geely Okavango plantea una pregunta interesante: ¿qué tan competitivo puede ser un producto chino frente a rivales consolidados? Tras convivir con esta SUV durante varios días, la respuesta es más sencilla de lo que parece: mucho más de lo esperado, siempre y cuando tengas claras tus prioridades.

Diseño exterior
El diseño del Okavango es sobrio, con líneas rectas, proporciones bien equilibradas y una silueta claramente enfocada en el uso familiar. No hay trazos innecesarios ni elementos estridentes, algo que muchos agradecerán.
Los faros LED, las calaveras bien definidas y los rines de 19 pulgadas le dan una presencia correcta, sin verse básica ni pretenciosa. Es una SUV que encaja bien tanto en ciudad como en carretera, y que envejece mejor visualmente que otras propuestas más radicales.

Interior
Si hay un lugar donde el Okavango realmente empieza a convencer, es al abrir la puerta. El espacio interior es amplio desde la primera fila y se mantiene generoso en la segunda, donde adultos pueden viajar cómodamente sin problemas.
La tercera fila cumple con lo esperado en el segmento: no es ideal para adultos en trayectos largos, pero resulta perfectamente usable para niños o recorridos cortos. Además, la versatilidad para abatir asientos permite aprovechar muy bien el volumen de carga.
En cuanto a materiales, no estamos ante una SUV premium, pero el ensamble es sólido y los acabados se sienten honestos. Todo está bien colocado, sin ruidos ni piezas que transmitan fragilidad.
La posición de manejo es cómoda, elevada y con buena visibilidad, algo clave en una SUV de este tamaño.

Tecnología y equipamiento
El tablero combina una pantalla central de 12.3 pulgadas con un clúster digital de 10.25 pulgadas. Ambos son fáciles de leer y entender, sin menús innecesariamente complicados.
Cuenta con Apple CarPlay, climatizador automático de dos zonas, techo panorámico y asientos delanteros con ajuste eléctrico. No busca deslumbrar con gadgets, pero sí ofrece lo que el usuario promedio realmente utiliza en el día a día.
Eso sí, la ausencia de Android Auto puede ser un punto a considerar para algunos compradores, aunque no rompe la experiencia general.

Manejo
El Geely Okavango utiliza un motor 2.0 litros turbo de 215 hp y 240 libras-pie de torque, asociado a una transmisión automática DCT de siete velocidades.
En ciudad se siente ágil para su tamaño. No es deportiva, pero responde con solvencia al incorporarse al tráfico y al realizar rebases. La caja hace cambios suaves y prioriza el confort por encima de la agresividad.
En carretera, el Okavango se muestra estable y bien plantado. Mantener velocidades de crucero es sencillo y el aislamiento acústico ayuda a que los viajes largos resulten relajados.
La suspensión está claramente calibrada para la comodidad. Absorbe bien imperfecciones y topes, aunque a cambio hay algo de balanceo en curvas cerradas. Nada fuera de lo normal en una SUV familiar de tres filas.
Aquí el Okavango suma puntos importantes. El nivel de ruido es bajo, la suspensión filtra bien el camino y los asientos resultan cómodos incluso tras varias horas al volante.
Es una SUV pensada para viajar con la familia, no para manejar rápido. Y bajo ese enfoque, cumple muy bien.
El consumo es acorde a su tamaño y peso. No destaca por ser especialmente eficiente, pero tampoco resulta exagerado. En uso mixto, cumple con lo esperado para una SUV de tres filas con motor turbo.

Seguridad
De serie, el Okavango ofrece seis bolsas de aire, control de estabilidad, control de tracción, asistencias de estacionamiento y una llamativa cámara de visión 540 grados que facilita mucho las maniobras en espacios reducidos.
No es el paquete más avanzado del segmento, pero sí uno competitivo y suficiente para su rango de precio.
¿Contra quién compite?
El Okavango entra directamente al territorio de SUVs como la Kia Sorento, la Toyota Highlander y propuestas más recientes como la Chirey Tiggo 8 Pro.
No busca superar a todas en refinamiento o prestigio de marca, pero sí equilibrar precio, espacio y equipamiento, convirtiéndose en una opción lógica para quien prioriza funcionalidad y valor por su dinero.

Conclusión
El Geely Okavango no intenta reinventar el segmento ni vender una imagen aspiracional. Su fortaleza está en ofrecer mucho espacio, buen nivel de confort y un manejo relajado, justo lo que muchas familias buscan.
No es la más deportiva, ni la más tecnológica, ni la más eficiente, pero logra algo importante: hacer bien casi todo. Y en un mercado tan competitivo como el de las SUVs medianas, eso ya es decir bastante.
Ficha técnica
- Motor: 2.0 litros turbo de 4 cilindros
- Potencia total: 215 hp
- Torque total: 240 lb-pie
- Transmisión: automática DCT de 7 velocidades
- Tracción: Delantera
- Precio: $679,888 al cierre de esta prueba