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Rolls-Royce Phantom Arabesque estrena cofre grabado con láser inspirado en mashrabiya

Phantom Arabesque reinterpreta la arquitectura de Medio Oriente con un cofre grabado con láser, marcando un hito artesanal en Rolls-Royce

Rolls-Royce Phantom Arabesque estrena cofre grabado con láser inspirado en mashrabiya

En el universo del lujo contemporáneo, la innovación se revela con sutileza, textura y paciencia. Así se presenta el Phantom Arabesque, una pieza única creada por Rolls-Royce Motor Cars que traduce la herencia arquitectónica de Medio Oriente en un nuevo lenguaje artesanal. No es un ejercicio estético aislado, sino una exploración profunda de forma, función y cultura, materializada en el primer cofre grabado con láser jamás realizado por la marca.

Rolls Royce Arabesque

La comisión, curada por el Private Office Dubai, toma como punto de partida la mashrabiya, ese entramado geométrico presente en casas, palacios y patios de la región. Más que ornamento, la mashrabiya es arquitectura pensada: filtra la luz, promueve la ventilación y protege la privacidad. Es precisamente ese equilibrio entre belleza y propósito lo que define a Phantom Arabesque.

El hito técnico del proyecto está en el cofre. Tras cinco años de desarrollo, la firma estrena una técnica patentada de grabado láser que se integra directamente en la pintura. El proceso comienza con una base en tono oscuro, sellada con varias capas de barniz, sobre la cual se aplica un color más claro. El patrón geométrico se graba con precisión milimétrica —entre 145 y 190 micrones de profundidad— revelando el color inferior y creando una superficie tridimensional que responde a la luz y al tacto. No es un gráfico aplicado: es parte de la piel del automóvil.

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Este motivo se replica de forma coherente en toda la carrocería y el habitáculo. La línea lateral pintada a mano incorpora discretamente el diseño mashrabiya, mientras que la parrilla Pantheon iluminada y el Spirit of Ecstasy realzado completan una presencia exterior sobria, pero cargada de intención. El acabado bitono, con Diamond Black y Silver, refuerza esa lectura arquitectónica del volumen.

Puertas adentro, el Gallery —ese espacio reservado para el arte en el tablero del Phantom— alberga una marquetería elaborada en Blackwood y Black Bolivar, donde la geometría vuelve a ser protagonista. Pieles en Selby Grey y negro, bordados específicos en las cabeceras y placas iluminadas con el patrón del cofre terminan de construir una atmósfera contenida, casi silenciosa.

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