Las tapicerías de un vehículo juegan un papel fundamental en el lanzamiento de un nuevo modelo: pueden realzarlo o definitivamente enterrarlo, aunque en el exterior luzca bien, y quizás solo hablemos de gustos exquisitos.
Las marcas de lujo, por ejemplo, suelen elevar el diseño, haciéndolo único y fabricado de manera artesanal. Una de ellas es Porsche, quien convirtió su estilo en un estatus de culto con tejidos como Pepita y estampados como Pasha, tartán o en rayas. Ahora estos patrones icónicos vuelven a estar disponibles en una gama de diferentes colores.
¿El objetivo? Que aquellos clientes que deseen restaurar sus automóviles clásicos o más recientes, puedan recuperar su estado original en medida de lo posible con la reedición de dichas tapicerías, así lo afirmó Ulrike Lutz, directora de Porsche Classic.

“En este proyecto era especialmente importante mantener nuestro compromiso de calidad. Lamentablemente, hay muchas imitaciones en el mercado que, bien no son adecuadas como tejido para asientos, o bien pierden su aspecto al cabo de poco tiempo. Por eso queremos volver a ofrecer a nuestros clientes una alternativa auténtica y probada”, subrayó.
Sin perder la calidad que distingue a la firma alemana, los nuevos tejidos lograrían devolver a su estado original al vehículo, independientemente de si la renovación es necesaria o no, ya que cumplen con los más altos estándares de calidad de Porsche.
Las tapicerías fueron sometidas a pruebas rigurosas como resistencia al fuego, conservación de color, resistencia a la luz y a la abrasión, haciéndolas idóneas para casi cualquier aplicación, como fundas para asientos o paneles laterales. Además, están disponibles en tamaños de 1.5 y 2 metros.
Pepita, Pasha y tartán: la historia de su surgimiento
Pepita estuvo disponible a partir de 1963. El origen de su nombre proviene del nombre artístico de la bailarina española del siglo XIX, Josefa Durán y Ortega, que era “Pepita de Oliva”. Christian Dior lo hizo famoso y en 1947, el diseñador de moda francés presentó sus diseños y utilizó este patrón de rayas diagonales conectadas entre sí para la colección femenina.

Por su parte, el estampado tartán fue un lanzamiento de 1974, exclusivo para el 911 Turbo, y contó con tres variantes, pero fue hasta 1976 cuando también se ofrecieron en el 911.

Mientras que, el diseño Pasha es un homenaje a la competencia automovilística. Fue presentado al público en 1977 en un modelo 928 en el sur de Francia y para mediados de la década de los 80, este patrón se convirtió en unos de los diseños emblemas de los interiores de Porsche.
“Pasha” fue desarrollado por el equipo de diseño de Anatole Lapine y Vlasta Hatter, quienes se basaron en el póster de Erich Strenger. Estos rectángulos de diferentes tamaños, colocados estratégicamente, crean una sensación de movimiento.
