Nissan lanzó oficialmente Frontier Pro, su primera pickup global diseñada, desarrollada y producida completamente en China, con planes claros de exportación a otros mercados, entre los que podría estar incluido México.
Los precios ya son oficiales. En China, la gama de versiones a gasolina arranca en 23,800 dólares y llega hasta 27,600 dólares. Las variantes híbridas enchufables (PHEV) elevan el rango de entrada, con precios que van de 26,600 hasta 35,000 dólares.
¿Cuánto podría costar en México?
Con un tipo de cambio estimado de 17 pesos por dólar, los valores convertidos directamente quedarían así:
- Versiones a gasolina: entre 404,000 y 470,000 pesos
- Versiones PHEV: entre 452,000 y 595,000 pesos
Sin embargo, esos no serían los precios finales. A estas cifras se deben sumar impuestos mexicanos, costos de importación, logística, homologación, distribución y margen comercial. Con esto, es razonable estimar que en México, Frontier Pro termine ubicada entre 600,000 y 950,000 pesos, dependiendo de la versión y nivel de equipamiento.

Diseño y dimensiones
Las versiones a combustión conservan el lenguaje V-Motion característico, mientras que la variante PHEV adopta una imagen más tecnológica y alineada con tendencias de electrificación.
En dimensiones, Frontier Pro mide 5,520 mm de largo, 1,960 mm de ancho y 1,950 mm de alto, con una distancia entre ejes de 3,300 mm. La batea ofrece 1,520 mm de largo por 1,600 mm de ancho y una profundidad de 490 mm. En algunas versiones hay compuerta trasera con apertura eléctrica.

Tres configuraciones mecánicas para cubrir distintas necesidades:
- 2.0 turbo gasolina: 258 hp y 295 lb-pie
- 2.3 turbodiésel: 190 hp y 369 lb-pie
- PHEV: potencia combinada de 429 hp con 590 lb-pie
Las versiones térmicas utilizan una transmisión automática de ocho cambios, mientras que la PHEV recurre a una caja DHT de cuatro relaciones y promete hasta 135 km en modo eléctrico en ciclo CLTC.
Esta es una apuesta directa por elevar el estándar del segmento mediano y ofrecer electrificación real con precios que, incluso cargando impuestos, podrían poner presión seria a la competencia en México.
