Vende tu auto
Industria

Motor de arranque: El primer híbrido en México

Motor de arranque: El primer híbrido en México

No era precisamente una visión tranquilizadora la de dos patrullas tapando mi paso hacia la caseta de cobro. Menos aún cuando afuera de ellas había cinco o seis policías de la antigua Federal de Caminos. Así que bajé aún más la velocidad y esperé esos eternos segundos hasta detenerme junto a ellos. “Está bonito su auto”, dice uno, “pero nos dijeron que venía arriba de 250 km/h hace ratito”, remató. “No creo que venía tan rápido oficial, pero para ser sincero, en este auto ni se siente”. Se rió, obviamente dudando -con toda la razón- de mi sinceridad en ese momento y luego de hablar dos o tres cosas más sin mayor importancia, explicó el motivo del “amontonamiento” que hicieron: “Es que queríamos ver el auto. Ahora lo queremos escuchar. A ver, pasando la caseta, dele con todo hacía esa lomita que se ve desde aquí”.

No tuvo que decirlo dos veces. La caja de nueve velocidades y doble embrague se lució al igual que los motores con sus 573 hp y el Honda NSX llegó a esa “lomita” en un parpadeo y con el escape enviando su música directo a los oídos de los policías que, extasiados, aplaudían en conjunto como pude ver, junto con mi amplia sonrisa, en el retrovisor. El ahora extinto NSX es solo un ejemplo de los híbridos de Honda, parte de una historia que tal vez pocos recuerden, pero abrió el camino para esa tecnología en México.

En 2005, los híbridos aún no eran populares como hoy y en este país mucho menos. Hasta que Honda trajo el Civic híbrido. Me acuerdo cuando lo probé. A la gente le parecía raro ver los rines aerodinámicos, casi tapados, pero fuera de eso era básicamente un Civic normal, excepto por el letrero en la tapa de la cajuela que indicaba que era un híbrido. Al contrario de otros, el Civic híbrido no exigía sacrificios estéticos para ofrecer buen consumo. Su motor tenía cuatro cilindros, 1.3 litros (para la época sonaba absurdamente poco desplazamiento) y erogaba 85 caballos, una cifra que llegaba a 93 hp gracias al motor eléctrico. Fue el primer híbrido que conduje, al igual que el primer auto con sistema start/stop que manejé.

El primero, el presente y el futuro

Pero ese Civic no fue el primer híbrido de Honda. Ese honor cupo al Insight, un biplaza de diseño poco común y 63 hp, que fue tan exitoso en California (a donde llegó en 1999), que me tocó ver uno en la calle en la última semana de 2023, algo raro para un híbrido de esa edad, aún ser capaz de circular.

En 2021, me tocó conducir, junto con colegas de Autocosmos, el Insight en un circuito al lado de de un Prius y vaya, la diferencia de manejo, desempeño, acabados y diseño era simplemente brutal en favor del Honda que, en México, no vendía más que su rival por la cuestión del precio y en Estados Unidos, por costumbre. Tecnológicamente, sin embargo, la superioridad era aplastante. El video, hecho para el público estadounidense, puede verse en mi canal de YouTube.

Hoy en México, Honda tiene dos híbridos en su oferta de vehículos: CR-V, líder absoluta en su categoría (con raros momentos de excepción) desde que comenzó a venderse en México, y el Accord, otro líder tanto en ventas como en fidelidad. El que compra un Accord, casi invariablemente vuelve a comprar otro cuando decide cambiar de auto. Al igual que con el Insight, CR-V y Accord son muy superiores en manejo y tecnología, vs su competencia.

Ahora que el mundo está siendo forzado -más por regulaciones que por mercado- a subirse a autos eléctricos, Honda está trabajando - al menos públicamente- en dos modelos con esa tecnología: la SUV Prologue, que tendrá 288 hp (estimados), autonomía de 480 km y podrá conseguir 100 kilómetros de autonomía en tan solo 10 minutos. Lo mejor de todo, será hecha en México, en Ramos Arizpe.

Y en octubre pasado, en Tokyo, presentó el concepto Prelude, un coupé deportivo, también eléctrico, que probablemente vaya a llegar a los mercados en 2025. Lo vi en vivo y pensé que como Honda tradicionalmente logra que sus autos se manejen mejor que sus rivales directos, ya me dan ganas de manejarlo. El detalle es que, al ser eléctrico, si me detiene un día la Guardia Nacional para verlo, ya no tendrá sentido que me pida acelerar a fondo para escucharlo. Ni modo, gajes del futuro.

Sergio Oliveira recomienda