Automovilismo

Se subastó en 29.6 millones de dólares un Mercedes-Benz F1 1954 de Fangio

Un cliente anónimo ofreció una verdadera fortuna por el monoplaza W196 ¡Todo un récord!

Se subastó en 29.6 millones de dólares un Mercedes-Benz F1 1954 de Fangio

 

En el marco del Vigésimo Festival de la velocidad en Goodwood Inglaterra, se llevó a cabo la subasta anual de Bonhams, que es una de las casas especializadas en la venta de autos de colección, únicos y exóticos como el Mercedes-Benz W196 1954 en el que el piloto argentino Juan Manuel Fangio obtuviera dos victorias en ese año- el GP de Alemania y el GP de Suiza- y que contribuyeron a su segundo campeonato del mundo de los cinco que ganó en la Fórmula 1.

El auto está en condiciones de uso y nunca ha sido restaurado, presentaba huellas del tiempo y claros vestigios en la carrocería de que fue un guerrero de la pista, estas huellas en lugar de desmerecerlo aumentan su misticismo y nos demuestran que hace algunos lustros, las cosas no eran tan perfectas como lo parecen hoy.

El nombre completo es: Mercedes-Benz W196 Rennwagen Monoposto, el número de chasis subastado por Bonhams es el 00006/54 y huelga comentar que es el único Mercedes de su tipo en manos privadas, los demás fabricados obran en poder del Museo de Mercedes-Benz.

Dada la rareza de la pieza, los coleccionistas prepararon sus gordas billeteras para pujar por el monoplaza del argentino. La expectativa fue subiendo y evidentemente las ofertas más lucrativas para la casa de subastas se hacían por postulantes que no acudieron en persona a la subasta, hacían sus ofertas mediante corredores de la misma casa. Así los precios iban subiendo primero de cien mil en cien mil dólares, hasta que los niveles obligaron al subastador a subir la puja hasta que el martillazo final anuncio que un comprador vía telefónica ofreció la friolera de 29,650,000 dólares, ¡todo un récord en la historia de las subastas de autos clásicos en el mundo!

¿Quién pagó esa cantidad de dinero? ¿El sultán de Brunei, Nick Mason, Bill Gates o algún otro multimillonario menos famoso? ¡No se devanen los sesos, jamás lo sabremos!

Lo que sí podemos saber es un poco de la historia del W196, sus orígenes y cómo es que un vehículo tan especial y de características únicas salió de la colección de Mercedes-Benz.

Los orígenes del W196R provienen de la PreGuerra, ya que los motores de ocho cilindros en línea creados por Daimler-Benz y denominados DB600 utilizados por Alfred Neubauer –Director Deportivo de Mercedes-Benz- para los autos de competencia de la PostGuerra habían sido desarrollados en los años treinta para propulsar los aviones Messerschmitt BF 109 que fueron usados en la Segunda Guerra Mundial.

El responsable del desarrollo de todos los autos de carrera en esa época fue Rudof Uhlenhaut, quien creó todos los Mercedes-Benz de competencia con el mismo sistema estructural que constaba de pequeños tubos soldados entre si, creando un resistente esqueleto. Los 300SL que compitieron en carreras de larga duración -como la Panamericana de México- y ganaron al inicio de la década de los cincuenta tenían el mismo sistema estructural, que demostró ser preciso, seguro y confiable.

El W196 fue concebido con dos carrocerías de aluminio, una versión con las llantas descubiertas –como el que se subastó en Bonhams- y que se usaba en pistas no tan rápidas como Monaco y otra versión carrozada, con las llantas cubiertas, denominado W196 Type Monza, que era utilizado en circuitos rápidos como el de Monza, Le Mans o Nürburgring.

Las reglas de la naciente Fórmula 1 eran muy claras, los motores atmosféricos deberían ser máximo de 2.5 litros y los de inducción forzada (súpercargados) de 750 cc.

Con el motor Daimler de avión con ocho cilindros en línea a 60º disponible, el Ing. Neubauer solicita a la empresa Bosch que adapte a ese motor un sistema de inyección directa que alimentara de una exótica mezcla de combustible pensada con una sola premisa, ser eficiente y darle al piloto potencia en el acelerador. Dada la experiencia de Bosch y de Daimler en los motores de avión, que funcionan en condiciones mucho más extremas que los de un auto de carreras, probaron en el W196 un cocktail de fluidos explosivos compuestos básicamente por: 45% de Benceno, 25% de Alcohol Metílico, 25% de gasolina de alto octanaje, 3% de acetona y el 2% de Nitrobenceno que ingresaban a las cámaras de combustión por un sistema de cuatro árboles de levas que hacían subir y bajar a las 16 válvulas desmodrómicas. ¿te suena complicado? ¡Lo es!

El motor generaba entre 257 y 290 Hp y para detener esa potencia el monoplaza de tan solo 835 kilos de peso, contaba con cuatro inmensos frenos de tambor, colocados “In Board” -es decir, no en las ruedas, si no lo más al centro en cada uno de los ejes del auto, mejorando así el centro de gravedad- pero incrementado la temperatura interior de todo el habitáculo, que según palabras del piloto argentino, era tan caliente como el desierto.

Cuando Juan Manuel Fangio probó el W196 R –con carrocería con las llantas descubiertas- dijo: "Desde la primera prueba tuve el sentimiento de estar sobre un auto perfecto, del tipo que los pilotos soñamos toda la vida".

Y para cerrar esta historia, rematamos con una pregunta más que obvia, pero que no podemos dejar de hacer:

¿Cómo es que un vehículo de las características del W196 llegó a manos privadas y no fue conservado por Mercedes-Benz?

Aquí las razones:

En 1955 ocurre un desastre en las 24 Horas de Le Mans. Los involucrados en esa tragedia, son Pierre Levegh que al perder el control de su Mercedes-Benz 300 SLR mata a 83 espectadores, deja heridos a otros 120 y muere en el más terrible accidente del que se tenga memoria del deporte motor mundial. Daimler-Benz en señal de luto retira sus demás vehículos de la carrera y unos días después anuncia que se retira por completo del deporte motor, así es que todos sus activos, partes y vehículos son guardados en una bodega sin un destino certero.

En 1955 el W196 es expuesto en el Museo de Mercedes-Benz y permanece hasta 1965. Entre 1967 y 1969 el vehículo es usado en pruebas de llantas en la pista de pruebas propiedad de la marca en Unterturkheim y aquí es donde sufre muchos de los daños aparentes. 

A los 18 años de la mencionada tragedia, en el año de 1973, un alto directivo de Mercedes-Benz dona al “National Motor Museum Beaulieu” ubicado en Hampshire en la Gran Bretaña, el W196 de Fangio. El museo pone a la venta el “monoposto” en la década de los ochenta y se sabe que ha tenido dos dueños.

El W196 “donado” poco se vio en esos treinta años, hasta que hizo su aparición en la subasta de Bonhams celebrada el Goodwood en julio 2013.

La historia tiene tres finales, dos felices y uno no tanto.

El primer final es que hay un tipo feliz con más de 25 millones de dólares en su cuenta de banco – No olvidemos que la casa de subastas se lleva una MUY buena comisión por la venta.

El segundo final feliz es que hay otro tipo feliz con una pieza única en su colección, un pedazo de la historia de la Fórmula 1.

Y el tercer final de la historia y si aun vive para contarlo, es el de un tipo asombrado, que era un alto directivo de Daimler-Benz en los setenta, que seguramente se rascará la sien y dirá en sus adentros ¡Quién rayos iba a pensar que 59 años despues costaría casi 30 millones de dólares!

 

Moraleja: La basura de una generación es el tesoro de la otra.

Los invitamos a ver la galería de imágenes y el interesante video llamado “The Spririt of Silver Arrow” protagonizado por Michael Schumacher y Nico Rosberg cuando Mercedes-Benz regresó como equipo integral a la Fórmula 1.

 

The Spirit of the Silver Arrow

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