Mini se prepara para entrar por primera vez en la Rebelle Rally, una de las competencias todoterreno más exigentes de Estados Unidos, donde enfrentará a otras marcas en un recorrido de aproximadamente 2,400 kilómetros por los desiertos del oeste del país.
La competencia, exclusiva para mujeres y basada en navegación, atravesará Nevada, California y, por primera vez, Utah. Las participantes deberán completar el recorrido utilizando mapas, brújula, libro de ruta y trabajo en equipo, sin recurrir a sistemas de navegación convencionales.
Para Mini, el debut también servirá como escenario para presentar un nuevo modelo de orientación más aventurera y robusta. La marca británica, propiedad de BMW Group, dará a conocer mayores detalles del vehículo durante su presentación global prevista para otoño.

Aunque Mini llega con una propuesta nueva, la competencia por la atención dentro del segmento todoterreno será amplia. La Rebelle Rally se ha convertido en una plataforma para demostrar las capacidades de vehículos preparados para enfrentar terrenos extremos, en un entorno donde marcas como Jeep, Ford, Toyota, Subaru y Lexus han tenido presencia en diferentes ediciones y categorías.
En este contexto, Mini buscará demostrar que sus modelos pueden trasladar el espíritu deportivo de la marca desde el asfalto hacia terrenos mucho más exigentes.
Al volante estará Felicia Killman, piloto de Lacey, Washington, y competidora activa de la American Rally Association. Killman también cuenta con experiencia como navegante y participa en competencias de rally con un Mini especialmente preparado.

Como navegante estará Erika Ferrer, integrante de BMW Group México, quien acumula experiencia en competencias de rally. Antes de ocupar el asiento del copiloto, trabajó con equipos de rally y posteriormente consiguió tres campeonatos regionales consecutivos como navegante en México. También acompañó al reconocido piloto Benito Guerra durante La Carrera Panamericana.
La participación de Mini tiene además un componente histórico. El clásico Mini Cooper S consiguió victorias absolutas en el Rally de Monte Carlo en 1964, 1965 y 1967, imponiéndose ante vehículos considerablemente más potentes gracias a su bajo peso, dimensiones compactas y agilidad.
Décadas después, Mini trasladó esa experiencia al terreno extremo con su participación en el Rally Dakar, donde volvió a competir contra fabricantes especializados en vehículos todoterreno.
Ahora, la Rebelle Rally representa un nuevo escenario para esa tradición. Mini utilizará la competencia no solamente para probar la resistencia de su nuevo modelo, sino también para posicionarlo frente a una generación de vehículos que cada vez apuesta más por combinar capacidades fuera del asfalto con uso cotidiano.
