La ofensiva de Estados Unidos contra los vehículos fabricados en China acaba de sumar un nuevo capítulo. Polestar, la firma sueca de vehículos eléctricos controlada mayoritariamente por Geely, confirmó que las autoridades estadounidenses no le otorgaron la autorización necesaria para comercializar vehículos correspondientes al año modelo 2027 en adelante, una decisión que en la práctica le impedirá vender autos nuevos en ese mercado.
La noticia provocó una reacción inmediata en los mercados financieros. Las acciones de Polestar registraron una caída superior al 6% en las operaciones previas a la apertura bursátil, reflejando la preocupación de los inversionistas por el futuro de la marca en uno de los mercados automotrices más importantes del mundo.
La medida se enmarca dentro de la estrategia de la administración de Donald Trump para limitar la entrada de vehículos producidos en China y fortalecer a la industria automotriz estadounidense. Durante los últimos años, Washington ha incrementado aranceles, restricciones comerciales y requisitos regulatorios dirigidos a fabricantes chinos o vinculados estrechamente con ellos.

Polestar aseguró que continuará vendiendo el inventario existente de los modelos Polestar 3 y Polestar 4 en Estados Unidos, además de mantener activa su red de servicio y atención a clientes. Sin embargo, la incertidumbre se cierne sobre el futuro de la marca en ese país, especialmente porque el Polestar 3 es actualmente el único modelo de la compañía que se produce en territorio estadounidense.
Michael Lohscheller, director ejecutivo de la empresa, señaló que la industria automotriz está entrando en una nueva etapa marcada por dinámicas regionales cada vez más fuertes. Bajo esa lógica, la compañía ha decidido concentrar buena parte de sus esfuerzos de crecimiento en Europa, mercado que hoy representa su principal motor de expansión.
Los números respaldan esa estrategia. Durante el primer trimestre de 2026, aproximadamente el 94% de las ventas globales de Polestar provinieron de mercados fuera de Estados Unidos. Además, la demanda en Europa ha mostrado mayor dinamismo, mientras que el mercado estadounidense enfrenta una creciente competencia entre fabricantes de vehículos eléctricos y un entorno de consumo más moderado.
La situación también podría modificar los planes de producto de la marca. Ante la presión de aranceles y restricciones comerciales, Polestar ha optado por actualizar modelos existentes en lugar de acelerar el lanzamiento de vehículos completamente nuevos. Este año espera iniciar las entregas de una nueva variante del Polestar 4, mientras que una actualización del sedán Polestar 2 está prevista para 2027.
Por ahora, el próximo lanzamiento completamente nuevo de la compañía será el SUV compacto Polestar 7, un modelo que, de acuerdo con la estrategia anunciada por la empresa, será fabricado en Europa.