Industria

Motor de arranque: ¿Los mexicanos compramos seguridad o “espejitos”?

La seguridad en los autos depende solo de dos factores, la legislación y el mercado, si dependiéramos de la primera, estaríamos perdidos

Motor de arranque: ¿Los mexicanos compramos seguridad o “espejitos”?

En la mitad de la primera década de este milenio, Honda lanzó una campaña llamada “seguridad para todos” (Safety for everyone). Esa campaña rezaba que lo más importante era cuidar la integridad de sus clientes y que sin importar el tamaño o el precio del auto, todos tendrían por lo menos seis bolsas de aire; frenos ABS (incluso en sus motocicletas); control de estabilidad; habitáculo indeformable, además de seguridad para los peatones.

Entusiasmado con la idea, pregunté a uno de los ejecutivos de American Honda si en México también podríamos esperar la aplicación de esa política. La desalentadora respuesta fue que se aplicaría sólo para algunos mercados, entre los cuales obviamente no nos encontrábamos.

Antes que se piense que estoy culpando a Honda por esto, aclaro que la seguridad en los automóviles alrededor del mundo ha dependido siempre de dos factores: la legislación y el mercado. Si las leyes no lo obligan, las marcas no pondrán más equipo de seguridad que el mínimo requerido por ley, a menos que lo pidan los consumidores. Por fortuna, somos cada vez más los que la exigimos, y algunas marcas comienzan a responder a eso.

Si dependiéramos de la ley para que nuestros autos fueran seguros, estaríamos perdidos. Apenas a partir de este 2020 pasó a ser obligatorio el uso de 2 bolsas de aire y frenos ABS, ya que en 2019 esto aplicaba sólo para vehículos de nuevo ingreso al mercado. En muchos países la ley exige mínimo 6 bolsas de aire, frenos ABS y control de estabilidad. En Estados Unidos la cámara de reversa es obligatoria. En Europa los coches necesitan estar diseñados para proteger al peatón en caso de atropellamiento, lo que significa un diseño específico de defensa delantera, cofre y limpiadores de parabrisas.

La seguridad al menor costo que podemos encontrar

Con el arribo de las nuevas generaciones de dos de los compactos más populares en el país: Jetta y Sentra, ese segmento pasó a contar con 100% de sus autos con la seguridad que debería ser la mínima obligatoria por ley: 6 bolsas de aire, ABS y control de estabilidad. Fue una imposición del mercado. Las marcas que participan en ese segmento percibieron que la utilidad obtenida ahí es suficiente para ofrecer ese nivel de equipamiento y que no hacerlo representaba una desventaja para sus productos. El siguiente paso es hacer lo mismo en el segmento de los crossovers cuyo precio anda entre 310 y 430 mil pesos, porque en ese aún hay productos sin 6 bolsas de aire o sin control electrónico de estabilidad.

Cuando bajamos a los subcompactos B, también empezamos a encontrar buen equipo de seguridad en autos de gran demanda y precio relativamente contenido, como Chevrolet Onix, Nissan Versa, KIA Rio o Mazda2, para hablar de sedanes. Pero aún hay algunos con cuatro bolsas y otros con solo 2.

Si vamos a la base de la pirámide, por supuesto que las reglas se invierten y son menos los que nos dan algo más. Por debajo de 200 mil pesos casi todos ofrecen al consumidor mexicano solo ABS y 2 bolsas de aire, con las notables excepciones del Chevrolet Spark y del Renault Kwid, siendo éste último aún más destacado por ofrecer 4 bolsas desde 173 mil pesos. Es la seguridad más asequible de todo el mercado.

Como conseguir que los políticos - de cualquier partido, época o ideología - impongan sacrificios económicos a empresas tan importantes para la economía nacional como las automotrices es casi imposible, nos resta a los consumidores apostar por las marcas que nos ofrecen la mayor seguridad posible al menor precio. Fue comprando Kia Rio desde 2016 que el mexicano mostró a otras marcas que ya son cada vez menos los que prefieren pantallas o rines de aluminio en lugar de ESP y bolsas de aire.

Será apoyando a los que hoy ofrecen equipo que nos protegen la vida, que lograremos la madurez que el mercado mexicano merece cada vez más. Olvidémonos de los políticos y compremos autos con más consciencia, que nos protejan más que nos entretengan o nos permitan ostentar, finalmente, se trata de nuestra vida lo que está en juego cada vez que andamos en nuestro auto.

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