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Prueba de Manejo

Créelo o no, recorrer 1,000 km con un sólo tanque es posible

Manejamos de Ciudad de México hasta Monterrey a bordo de un Dodge Attitude.

Créelo o no, recorrer 1,000 km con un sólo tanque es posible

Seamos sinceros, con los precios de las gasolinas cada vez más encarecidos, el factor “eficiencia de combustible”, cobra más protagonismo al momento de adquirir un automóvil. No por nada, los consumidores mexicanos cada vez toman con más seriedad el adquirir un automóvil de propulsión alternativa como los híbridos, eléctricos e incluso diésel. Todo está permitido con tal disminuir las visitas a las gasolineras.

Es cierto, que estas tecnologías, tienen un costo extra en relación con sus equivalentes “comunes”, lo cual los deja fuera de la órbita de muchas personas, quienes acuden a opciones más tradicionales al momento de adquirir un automóvil, el cual, por lo general, no solo funge como auto de traslado personal, sino también familiar. 

Aquí cada participante, se vale de sus mejores trucos para atraer potenciales clientes, pero entre toda esta oferta, está el Dodge Attitude cuyos principales argumentos de marketing residen en la promesa de ser el sedán más eficiente con una autonomía superior a los mil kilómetros¿osadía o publicidad engañosa?

Tal vez, esto paso por la cabeza de los directivos de FCA México, quienes, aprovechando la carencia de alguna novedad importante para la recta final del año, decidieron convocar a los representantes de los medios de comunicación para participar en el “Reto Attitute”, el cual consistía en completar una ruta de mil kilómetros entre la Ciudad de México con destino final en Monterrey, Nuevo León, con un solo tanque de gasolina, cuya capacidad, por cierto, es de 42 Litros. Obviamente, Autocosmos estuvo presente. 

La cita fue en el corporativo de la compañía italoamericana ubicado en Santa Fe, donde los organizadores llenaron cada Attitude SXT transmisión manual, con la misma cantidad de combustible, para después colocar un sello en la tapa de la toma de gasolina. Todo para evitar algún tipo de trampa. Es así, que, con dos personas por auto, comenzó este viaje que, al menos para un servidor, fue una verdadera odisea llena de sorpresas.

De antemano, mi compañero de viaje y un servidor, estábamos consientes de que estábamos al volante de un automóvil bastante eficiente, pero sinceramente, al igual que nuestros lectores que estuvieron al pendiente de este viaje a través de nuestras redes sociales, teníamos miedo de que no se cumpliera con el objetivo. No queríamos quedar varados en medio del desierto o algo así. La incertidumbre reinaba, aunque desde la firma nos reiteraban que no había nada de que preocuparse ya que su sedán ofrecía un rendimiento de 24.3 km/l en el ciclo combinado, mientras que en carretera esta cifra podría estirarse hasta los 28.1 km/l… aun así no nos confiamos.

Es así, que más empujados por el temor que por otra cosa, decidimos que la estrategia sería simple, ya que buscaríamos rodar el mayor tiempo posible entre 100 y 110 km/h con la quinta marcha engranada, cuidando que el tacómetro no superara las tres mil revoluciones por minuto. Ya que esta velocidad además de ser segura para transitar con la familia, también nos evitaría la pena de infringir la ley, ya que las multas iban por nuestra cuenta, esto sin mencionar que nos permitiría mantener un ritmo adecuado sin castigar o vigilar el consumo más de lo necesario.

Bueno al menos eso era lo que sugería la teoría, porque llevarlo a la práctica, fue más difícil de lo que parece, sobre todo por que la orografía de nuestro país está llena de elevaciones. Es en este momento, donde se nota que el propulsor solo tiene 76 Hp y 74 lb-pie de torque, ya que es necesario revolucionarlo un poco para mantener el ritmo, para sortear los caminos encumbrados en las cadenas montañosas. Por cierto, cuando de acciona el aire acondicionado, resulta más evidente la pérdida de potencia. Definitivamente, no es un modelo para personas con prisa, y eso que no hablamos del modelo CVT.

Desde el principio, queda claro que el Dodge Attitude es un automóvil bastante racional que tiene como prioridad el confort de marcha, ya que tras el volante no genera tipo de emoción, a excepción de aquel momento en el que, tras observar la computadora de viaje se muestra un consumo de combustible de 24 km/l. Es aquí donde nos dimos cuenta, que, aunque quisiéramos, no podríamos interpretar una percusión policiaca, ni mucho menos seguir los Challenger Hellcat que custodiaban nuestro camino, pero tal vez si cumpliríamos nuestro objetivo.

Después de todo, cuando llegamos a San Luis Potosí, teníamos medio tanque a nuestra disposición. Sin embargo, el destino dio un giro completo que haría que el Reto Attitude tuviera tintes más realistas y es que, quien escribe estas líneas, fue víctima de una fuerte diarrea que echaría para abajo nuestros planes y medidas precautorias.

Como saben, San Luis Potosí y Nuevo León se conectan por larguísimos y rectos caminos, que cruzan un desierto que nos regala hermosos paisajes dominadas por unas curiosas cactáceas que nos remiten inmediatamente a Rango (película de 2011), pero, sobre todo, son tan inhóspitos, que la distancia entre gasolineras es bastante considerable, un punto en contra para un hombre con necesidades recurrentes de asistir al sanitario.

Es así que apresuramos el paso un poco, al mismo tiempo de hacer muchas más detenciones de las estipuladas (créeme, no querrás conocer todos los detalles). Pero para sorpresa nuestra, por las inmediaciones de Matehuala, ya con 667 kilómetros recorridos, el consumo promedio se había estirado hasta los 26 km/l al mismo tiempo que anunciaba una autonomía por recorrer de 340 kilómetros. Era posible, pero sobre todo necesario llegar a Monterrey a la brevedad.

Con el fin de distraer un poco mi mente, me puse a evaluar los puntos a favor y contra del Dodge Attitude (siempre considerando que se trata de un subcompacto de entrada). Es ahí que me percaté que la comodidad es sin duda uno de sus puntos fuertes. La suspensión es suave y filtra bien las imperfecciones del camino, al mismo tiempo que nuestra espalda se sentía descansada pese a la enorme cantidad de kilómetros recorridos.

En contra, cuenta con algunas carencias como un control de apertura para los seguros del vehículo, así como un sistema de audio no muy bueno, ya que, al menos el de nuestra unidad, se trababa ante la menor exigencia. Los plásticos son duros, pero se notan resistentes, una constante en el segmento. No hay que olvidar que al final del día, no es otra cosa que un Mitsubishi Attrage / Migare G4 adoptado y adecuado por Dodge para su venta en México.

Ya cansados, y con el estómago con mejor salud, nos dimos cuenta que faltaban 100 km para llegar al Live Hotel, ubicado en San Pedro garza García, pero al mismo tiempo marcaba una autonomía de un millar de kilómetros. Fue ahí, donde decidimos experimentar con algunas leyendas y recomendaciones que nos hicieron nuestros amigos en Twitter para tratar de estirar el consumo lo más posible. A ciencia cierta, no sabemos como le hicimos, pero ya con el indicador digital parpadeando y sin ninguna raya a la vista, llegamos a nuestro hotel tras 1,028 kilómetros… ¡prueba superada!  

Pero al llegar, la sorpresa fue mayúscula cuando se nos invitó a tratar de drenar el tanque de gasolina del Attitude, y aquí siendo más morbosos que profesionales, decidimos aceptar la propuesta, por lo que nos pusimos a circular por las principales calles de Monterrey para ver hasta donde podíamos llegar. Creímos que no llegaríamos ni a la esquina, pero para nuestra sorpresa logramos recorrer otros 100 km con el parpadeante indicador de reserva para marcar un total 1,205 kilómetros.

Vamos, nadie en su sano juicio hará esto, pero es interesante saber que si te encuentras en problemas y viajas por ejemplo en una zona donde las gasolineras están largamente distanciadas, podrás llegar a la próxima estación. De verdad, vaciar el tanque de este automóvil procedente de Tailandia resultó más difícil de lo que se piensa. En este sentido, me gustaría agregar que un dueño de un Attitude 2016, nos compartió a través de redes sociales que realizó una ruta similar donde superó los 950 kilómetros con un solo tanque, solo que, a diferencia de nosotros, no fue nada indulgente con el pedal del acelerador.

Tras finalizar este ejercicio no queda otra que reiterar que es un auto no destaca por el desempeño dinámico, pero en cambio, es bastante funcional, cuya mayor virtud es su relación beneficio-costo, ya que con un rango de precios que oscila entre los $206,900 y $249,400 pesos, prácticamente no hay automóvil que ofrezca una eficiencia superior. En este aspecto, supera a Chevrolet Aveo y Ford Figo, que son sus principales rivales, aunque también Hyundai i10 Sedán y Beat Notchback deben considerarse.  

Aquí podrás decir que existen autos como SEAT Toledo que es mucho más refinado, rápido y cuya eficiencia del 1.0 TSI es bastante destacable, pero también, tiene una etiqueta superior de $292,500 pesos. Mismo caso para Toyota Prius C ($323,600 pesos). Sin embargo, el Volkswagen Vento TDI ($244,990 pesos) y el Peugeot 301 HDi ($256,900 pesos), se le acercan peligrosamente, pero recordemos que, por su naturaleza (y de acuerdo al portal gubernamental Ecovehículos), estos últimos emiten más partículas NOx a la atmósfera.

Por último, no queda más que agregar que el Dodge Attitude que probamos era modelo 2018, pero según se nos dijo, a partir de 2019 tendrá algunas mejoras como la incorporación de un sistema de infoentretenimiento con pantalla a color táctil de 7 pulgadas compatible con Google Android Auto y Apple Car Play, además de un nuevo hub USB.

Por último, aunque hubo un par de dueños que nos compartieron la experiencia que han tenido con sus Attitude, nos gustaría ampliar la retroalimentación, por lo que te invitamos a compartir tu opinión sobre este sedán.

 

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